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El Gato
del Amor
Como
sabemos, los gatos (sobre todo los negros) son
lugartenientes de Satanás, que los pone al servicio de las
personas con las que ha firmado un pacto. ¿Pero cómo y dónde
encontrar a este presto servidor del Diablo? En
algunos países la leyenda quiere que se lo busque en las
encrucijadas: quien haya vendido su alma al Maligno encontrará
entonces un gato negro que lo seguirá y lo servirá solícitamente,
a condición de que se le presten cuidados y atenciones y que la
esposa del que ha renunciado a su alma le dé de beber su leche.
Antes de domesticarse se entregará al gato una bolsa con dos
compartimientos: uno lleno de monedas de oro y de plata (según
las propias posibilidades), el otro vacío... En cuanto caiga la
noche, el gato se irá en busca de fortuna y volverá, algunos días
más tarde, con una suma equivalente a doble de la que se le ha
confiado. Es lícito también volver a tentar la suerte, siempre
que no se reutilicen las mismas monedas, so pena de la pérdida de
todas las riquezas contenidas en la bolsa. Por
esto un dicho popular afirma que quien se enriquece rápidamente y
de manera totalmente inesperada debe ciertamente tener en casa «un
gato de los cuartos». Pero
cuidado con maltratar a los gatos lugartenientes de Satanás: la
venganza diabólica para un campesino que se había permitido
hacerlo fue una tempestad que durante años hizo imposible toda la
costa de la infortunada región donde vivía el traidor.
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