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Néstor Alberto
Calderón Maldonado
Médico Veterinario -
Dipl.
Esp. MSc*
Universidad de La Salle
Bogotá
– Colombia
DESARROLLO
DE UN PROGRAMA DE SALUD COMPORTAMENTAL Y DE BIENESTAR ANIMAL EN LA
CLÍNICA DE PEQUEÑOS ANIMALES
©2005
“Además de cuidar pacientes
animales, el médico veterinario
actual es responsable,
directa o indirectamente, de mantener y
mejorar el bienestar,
físico, mental y emocional de sus clientes”(23)
INTRODUCCIÓN
Esta propuesta de trabajo surge de la percepción personal de la
Veterinaria como la Medicina de la relación humano - animal -
ambiente. Y es en este contexto que se plantea desarrollar un
programa de salud mental y bienestar animal en nuestro consultorio,
clínica u hospital.
Implica el reconocer y trabajar por un servicio veterinario centrado
en esta relación, en el vínculo que se construye cotidianamente
entre el clínico de pequeños animales, el guardián del animal y el
paciente animal. En este sentido, se propone aceptar que nuestra
principal responsabilidad es lograr la salud física y mental de los
animales a nuestro cuidado; así como la satisfacción de las necesidades
de todos los que participan de esta relación.
Incluye además adecuar los recursos físicos, tener personal
capacitado y definir lo que para el equipo de trabajo significa “salud”;
lo que entendemos por una relación familia - mascota saludable y
la forma en que nuestra intervención favorece la creación de espacios
saludables en los diferentes ámbitos en los que se produce esta:
domicilio, peri domicilio y espacio público.
Al trabajar de esta forma se abren nuevos horizontes para el
ejercicio profesional, así como el reconocimiento de nuestro papel
social, comunitario, educativo y humano de promover una cultura de la
Tenencia Responsable de Mascotas.
UN PROGRAMA DE SALUD
En general un programa de salud tendría como propósito fundamental
promover la salud, prevenir la enfermedad, intervenir si esta se
presenta para curarla o aliviarla y si quedase una lesión o incapacidad
rehabilitar para recuperar la función; finalmente cuando enfrentemos la
incurabilidad o una fase terminal del proceso, la paliación será
requerida.

Revisemos algunos conceptos:
La promoción de la salud consiste en proporcionar a los
propietarios y a la comunidad en general los medios necesarios para
mejorar la calidad de vida de sus animales en términos de salud física,
mental y ambiental; así como la posibilidad de ejercer un mayor control
sobre la relación con estos – educación en salud. (adaptada
de la Carta de Ottawa sobre Promoción de la salud – 1986 ).
La prevención como aquellas medidas directas que bloquean la
enfermedad, limitan o impiden el progreso de la misma y que puede ser
expresada en niveles complementarios como:
a.- reducir la incidencia identificando las causas y
ofreciendo programas de promoción,
b.- reducir la frecuencia a través de la selección y
valoración de los pacientes, identificando necesidades y problemas,
interviniendo crisis y urgencias,
c.- reducir la gravedad de un trastorno y sus incapacidades
relacionadas, así como su impacto en la comunidad.
La intervención requiere de un esquema o planificación de la
terapéutica; sea está médica (fármacos, hormonales, nutracéuticos,
no farmacológicos, etc.), física, quirúrgica, psicológica o ambiental .
La rehabilitación entendida como el restablecimiento o
readquisición por tratamientos apropiados de la forma y función normales
de un paciente enfermo o lesionado hasta la autosuficiencia*.
La paliación relacionada con “paliativo” que significa:
proporcionar alivio pero no cura (sintomático); nos introduce al
concepto de “cuidar enfermos vs curar enfermedades”, en donde la
propuesta es la atención integral al paciente incurable y/o en situación
terminal a través del control de sus síntomas, de la comunicación
adecuada y el apoyo emocional.
Por otra parte, la Medicina Paliativa la podemos definir como “el
estudio y manejo de los pacientes con enfermedades activas y en estadios
avanzados para quienes el pronóstico es limitado y la prioridad de los
cuidados se encamina a la calidad de vida”
(9) .
A partir de estos conceptos generales y de los
determinantes propuestos por Lalonde (1974) propondremos un programa
en salud mental y bienestar animal, para la clínica de los pequeños
animales:
CAMPOS
DE LA SALUD ANIMAL

Aspectos biológicos, psicológicos y sociales son
factores tan importantes en la medicina humana como en la veterinaria,
máxime cuando esta última es la medicina de la relación humano – animal
– ambiente. En este orden de ideas los cuadrantes propuestos en el
informe Lalonde nos ofrecen un marco filosófico general para los cinco
aspectos propuestos en este programa
a.- Promoción de la Salud Mental y del
Bienestar Animal
b.- Prevención de la Enfermedad Comportamental (psicopatología)
c.- Intervención – psicoterapia (TCV-TCC),
psicofarmacología y terapias no
farmacológicas
d.- Rehabilitación Psiquiátrica
e.- Medicina de Cuidados Paliativos y Tanatología Veterinaria
DESARROLLO CONCEPTUAL
DEL PROGRAMA
La promoción de la salud entendida como una forma de hacer y
de pensar, aporta elementos específicos a la manera de investigar y
evaluar el proceso salud -enfermedad mental en los animales; propone una
manera de entender la salud mental y la patología comportamental, de
entender cuáles son los factores o elementos implicados en dichos
problemas, su proceso e intervención.
En la promoción de la salud comportamental, el concepto de salud
tiene un sentido más positivo; es decir, en él se incorpora la
percepción subjetiva (humana y animal) de elementos como el malestar
(sufrimiento) y el bienestar. Aportando una visión en la que la
salud comportamental se entiende como un recurso para la vida del animal
y no como la meta final.
Se trata de un proceso de carácter histórico en donde además de los
signos clínicos, síntomas, diagnóstico, tasas de prevalencia e
incidencia, factores de riesgo, etc. Se tenga en cuenta los factores
sociales, culturales y psicoafectivos de cada grupo humano donde viven
los animales. No solo es el aspecto racional y objetivo del diagnóstico
y la patología, estamos tratando elementos relacionales y de percepción
de los propietarios y pacientes.
A través de este enfoque se busca mejorar la comprensión de los
determinantes socioambientales de la salud y la patología
comportamental, de la posibilidad de
transformar en acción los conocimientos ya existentes; como el
saber común, la experiencia clínica y la investigación científica.
Existen varias razones por las cuales es esencial promover la salud y
el bienestar en la clínica de pequeños animales: es mejor para los
animales, es mejor para los propietarios y es mejor para la clínica. De
hecho, la clínica de pequeños animales está fundamentada sobre la base
de la relación: familia – animal de compañía – médico
veterinario.
Los programas de salud comportamental y bienestar animal bien
diseñados, podrían entre otras cosas asegurar:
(23)
-
que todos los pacientes reciban mejores cuidados
-
que los clientes enfrenten menos episodios de crisis por la
detección precoz de los problemas comportamentales y sanitarios
-
que los pacientes disfruten de una vida más sana y longeva:
lo que podría implicar para el clínico un mayor beneficio expresado
en visitas y utilización de los servicios de la clínica
-
que se aprovechen y utilicen de mejor manera el recurso humano
y las instalaciones de la clínica
-
que el personal se sienta más orgulloso, comprometido y
satisfecho con su trabajo
-
que los propietarios y la comunidad en general incremente sus
contactos educativos con la clínica, por ejemplo: parvularios,
clases de socialización y comunicación animal, control del
comportamiento, educación básica y entrenamiento, control de la
reproducción, profilaxis y prevención de enfermedades infecciosas y
parasitarias, bienestar nutricional y salud oral.
A nivel del bienestar animal, nuestros pacientes presentan
necesidades de tipo biológico, psicológico y etológico; por esta razón
es imprescindible que hablemos y discutamos con nuestros clientes sobre
estas necesidades y su posible satisfacción.
Además los médicos veterinarios somos los portavoces de la salud
comportamental y del bienestar, ya que la satisfacción de estas
necesidades va más allá de la provisión de alimento, agua y albergue;
incluyen además aspectos relacionados con el comportamiento y la
percepción del animal, como por ejemplo: movimiento, comportamiento
espacial y territorial, descanso, cuidado corporal (acicalamiento),
comportamiento social (asociativo y jerárquico), reactividad, etc.
Podremos empezar implementando estrategias de valoración del
bienestar y lo podremos lograr a través de la utilización de una simple
pero poderosa herramienta conocida como las “cinco libretades”, las
cuales fueron desarrolladas por el Consejo de Bienestar de Animales de
Granja de Gran Bretaña
(FAWC - Farm Animal
Welfare Council).
Estas cinco libertades que podemos utilizar como indicadores al
momento de valorar la condición de vida y el estado de un animal, fueron
adaptadas a los animales de compañía de la siguiente manera (algunos
conceptos fueron modificados a partir de Andrew Fraser, Newfoundland,
Canada, 1991):
- Libre de hambre, sed y malnutrición: los animales deben contar
con acceso al agua y una dieta para mantener la salud y energía
(bienestar nutricional); necesitaríamos conocer sobre la conducta
trófica o ingestiva de los carnívoros domésticos en los que el perro es
un generalista y el gato un especialista (carnívoro estricto); además,
evaluar dónde se almacena el alimento, cómo se administra, dónde, en qué
horario, qué cantidad de ración y cuál.
- Libre de incomodidad o disconfort: evitando el estrés ambiental
proveyendo un entorno apropiado, facilitándole suficiente espacio e
instalaciones adecuadas (promover el enriquecimiento ambiental); para
esto será muy importante conocer sobre el comportamiento territorial,
la conducta espacial y la forma como el animal administra sus espacios y
su tiempo. Mas que el espacio en sí, lo que tendremos que evaluar es la
complejidad del mismo y la oportunidad que el animal tiene de utilizarlo
biológicamente. Indudablemente poder identificar aquellos estresores
ambientales como los extremos de temperatura, los ruidos, los olores, la
competencia descontrolada entre los animales de la vivienda, el
confinamiento prolongado, la falta de actividad física y social, etc,
- Libre del dolor, heridas, lesiones y de la enfermedad:
evitándolo, diagnosticándolo y tratándolo. Garantizando el “buen
estado”, entendido como la condición del animal que refleja una buena
salud y armonía entre él y su medio.
Identificando e interpretando el comportamiento resultante del dolor
propio de cada especie, como: posturas antiálgicas (ej. genupectoral o
mahometana), inactividad (ej: encogido e hiporreactivo), malestar
abdominal (ej: retorcijones, flexión de su cuerpo estando sentado),
inquietud (ej. hiperreactividad e irritabilidad), posturas rígidas
(especialmente de extremidades), vocalización anormal, hiporexia y
anorexia, lamido y mordeduras autoinflinjidas (generalmente asociada al
área afectada), etc.
- Libre de miedo, angustia y ansiedad: evitando condiciones que
faciliten el sufrimiento mental del animal (estrés mental).
“Se necesita de un grado elevado de
juicio clínico y etológico para la evaluación cualitativa del
sufrimiento animal; ya que la evidencia de sufrimiento clínico es tan
variable y amplia que su evaluación requiere de una vasta experiencia
clínica”.
En afecciones asociadas con dolor, angustia y temor, ciertas
manifestaciones del comportamiento son evidencia inequívoca de
sufrimiento; entre las características de sufrimiento clínico se cuentan
los signos vitales anormales, cambios físicos y del comportamiento (Ej.:
estereotipias, conductas desplazadas, compulsiones, fobias, etc.),
lesiones patológicas y alteración del humor.
- Libre de expresar su comportamiento natural: relacionado con el
concepto “Telos” desarrollado por Rollin; en la que se plantea
a la naturaleza del animal como una aspecto fundamental en su
bienestar; dicho de otra forma, la mayoría de las especies poseen una
naturalidad dada por su genoma (constitución genética heredada) y que
expresada en su comportamiento (fenotipo) define esta naturaleza.
En este sentido y si deseamos que esta naturaleza pueda ser expresada,
existe la obligación de ofrecer a los animales a nuestro cuidado:
estímulos sensoriales y sociales, condiciones ambientales que permitan
una adecuada interacción con el entorno, con otros seres vivos y con las
personas, desarrollar estrategias de manejo que se adecuen a sus canales
de comunicación (permitiendo experiencias comunicacionales seguras) y
ofrecer señales coherentes de comunicación ínter específica (humano
-animal) .
El objetivo final será favorecer su constancia comportamental y
estabilidad emocional, ofreciéndole un ambiente adecuado (espacio y
complejidad), desarrollando procesos de socialización acorde a su
especie y nivel de desarrollo. Modulando instintos y reforzando
aprendizajes sociales (autocontrol, jerarquización, apego y desapego).
En conclusión lo que buscamos es promover el “buen estado” y
evitar o reducir el “sufrimiento innecesario” mediante buenas prácticas
clínico-sanitarias y de bienestar animal.

Los Programas de Atención Médica Preventiva son un intento
coordinado por tratar y prevenir la enfermedad, sobre el concepto de
“control de factores de riesgo”, es decir el examen de aquellos factores
de enfermedad que puedan ser controlados o eliminados definitivamente
del individuo cuando aún este se encuentra saludable, reduciendo en
consecuencia la posibilidad de que sean necesarios diagnósticos o
tratamientos costosos. (Hodgkins,
1996)
Un programa preventivo de calidad parte del control del ecosistema de
la mascota y de optimizar la salud del animal mediante programas de
bienestar, que vayan más allá; es decir, que promuevan y protejan el
vínculo familia – mascota -veterinario que son las claves
para el éxito del programa y de la Medicina Veterinaria de pequeñas
especies. (adaptado de Marty Becker,
DMV)
Los planes tienen en común un fuerte componente de educación a los
propietarios o guardianes del animal, mediante el contacto regular con
ellos; lo que permite reforzar el vínculo con el cliente y mejorar la
salud del paciente animal. El cuidado sanitario preventivo significa una
medicina de mejor calidad y mayores ingresos para la clínica.
Según Caroline Jevring existen cuatro reglas básicas para implementar
programas preventivos efectivos en la clínica veterinaria:
1.- todos en la clínica deben estar de acuerdo sobre el carácter
distintivo detrás de los programas y a su vez sentirse comprometidos con
ellos
2.- la educación del cliente es un componente clave (el médico
veterinario como educador promoviendo la cooperación del guardián del
animal a corto plazo y el cambio de actitudes y hábitos al largo plazo)
3.- una buena planificación es esencial para el éxito (definir
nuestros objetivos y su evaluación)
4.- los programas existentes en la clínica deberán actualizarse y
mejorarse antes de incorporar uno nuevo
En este punto se recomienda revisar el anexo No 1 sobre
la prevención de los trastornos del comportamiento del G.E.C.A.F.
(Grupo de estudio del comportamiento
de los animales de compañía) de los Médicos Veterinarios Monique Bourdin,
Valérie Dramard, Muriel Rossignol, Claude Béata, Joel Dehasse, Emmanuel
Gaultier, Bernar Heude, Gérard Muller, Patrick Pageat, Thierry Paris y
la traducción al español de Stephan Meder - MVZ.
“La
Medicina Preventiva es el pilar médico y financiero de una consulta de
animales.
El médico veterinario actual, mide el éxito profesional NO por la
cantidad de enfermedades interesantes o por los
síndromes diagnosticados y tratados; sino por el número de pacientes en
la clínica que gozan de una buena salud, gracias
a los programas de atención médica preventiva, a los diligentes
cuidados y al manejo de los factores de riesgo por parte del equipo
formado por el guardián del animal y el profesional.”
Adaptado de Jevring, C y Hodgkins, E
En lo referente a la intervención el primer paso es el
diagnóstico del trastorno comportamental, ya que con frecuencia el
motivo de la consulta está relacionado con un comportamiento normal de
la especie, que incomoda o pone en riesgo la seguridad de la comunidad;
por ejemplo: el marcaje urinario en el gato o la agresividad territorial
del perro.
Por esta razón será importante reconocer algunas de las
características de una conducta patológica:
-
genera sufrimiento en el animal; ej: ansiedad, fobia
-
es rígida y desestructurada; ej: compulsión
-
es desadaptativa; ej: sociopatía
Además del reconocimiento de estas características, será necesario
descartar el componente orgánico de la manifestación conductual, lo que
se hará mediante una exploración física (con énfasis en sistema
nervioso, sensorial, endocrino e inmune) y diversos exámenes
paraclínicos (C.H., P.O, Q.S., imagenologia, electrodiagnósticos, etc.).
En un esquema general de intervención sugerimos los siguientes pasos:
a.- Modificar el ambiente a través de estrategias de
enriquecimiento ambiental; mediante registros observacionales, de
ejecución y de rastro (conducta espacial, territorial, social) del
paciente para identificar el uso y administración del espacio.
Una vez identificadas sus necesidades y tendencias introducir
enriquecedores y evaluar su impacto en la conducta.
b.- Modificar el manejo a través de estimular procesos,
modificar relaciones (intra e interespecíficas), controlar y modular
situaciones (de riesgo), adecuar espacios y comportamientos (respuestas
y actitudes de la familia).
c.- Modificar la conducta a través de enseñar aspectos de
comunicación, de promover la comprensión de los principios del
aprendizaje animal, de facilitar el entendimiento del comportamiento
social de las especies y cuando sea necesario del uso de medicamentos,
sean estos farmacológicos o no farmacológicos.
d.- Medicación, que estará supeditada al diagnóstico
etiológico y a la comprensión de la psicopatología del paciente animal;
el uso de psicofármacos, hormonales, feromonales e incluso de
medicamentos no farmacológicos (florales, homeopáticos y fitoterápicos)
podrán ser utilizados por períodos definidos (2-4-6 meses) que incluyen
el control sanguíneo de los metabolitos y la valoración de sus efectos
secundarios.
e.- Cirugía representa una modalidad opcional y solo en
aquellos casos que su indicación garantice un gran aporte a la mejoría
del cuadro; por ejemplo: la castración se indicaría especialmente en la
agresión intrasexual (entre machos) y estaría contraindicada en la
agresión entre hembras.
Por último en situaciones donde el riesgo sanitario para la comunidad
o la peligrosidad del animal, tornen a la familia o a la comunidad
vulnerables o susceptibles de ataques graves, habría que pensar
seriamente en la posibilidad de la eutanasia.

Cuando la situación clínica indica una lesión muy avanzada o con
grave daño psicológico sería oportuno discutir sobre la posibilidad de
la rehabilitación como un alternativa a la eutanasia.
El punto de partida esencial para comprender este concepto es
considerar al animal en su contexto ecológico; el modo como se comporta
será el resultado de la interacción entre sus capacidades
biopsicosociales y el ambiente en el que vive y se desenvuelve.
Con base en esto, los programas de rehabilitación han de estar
enfocados a los objetivos apropiados para cada caso y de acuerdo a cada
familia, basados en la valoración global de la interrelaciones
(capacidad de administrar la conducta por parte de la familia) e
influencias ambientales que determinarán el curso de la rehabilitación.
Esta apreciación ha sido utilizada eficientemente en los casos de
rehabilitación física, en la que con frecuencia se adapta el ambiente
físico del paciente de tal forma que el individuo pueda desarrollar sus
actividades de la mejor forma posible. Pero dado que la rehabilitación
psiquiátrica trata la interacción entre individuo y ambiente, no
bastará con la adecuación del entorno, será necesario revisar
permanentemente el “ambiente social” que es menos estable que el
ambiente físico.
En el caso de los seres humanos, cuando las personas adquieren nuevas
habilidades en el transcurso de la rehabilitación, es razonable esperar
que las puedan poner en práctica en las diversas situaciones de su vida
cotidiana; además se espera que la rehabilitación incremente de forma
estable el nivel básico de confianza y reduzca los niveles de respuesta
emocional a cierto tipo de agentes estresores.
Con base en estas ideas, se consideraría que hay un aspecto muy
interesante en los conceptos de rehabilitación psiquiátrica que es
adaptable a los animales de compañía y es la afirmación de que la
rehabilitación es una preparación para la “reubicación”. En este sentido
en la literatura consultada, Kelvin (1974) realizaba una distinción
conceptual entre rehabilitación y reubicación, como la distinción entre
posición social (jerarquía) y papel social (roles que desempeña al
interior de la manada humana). Teniéndose en cuenta que en ocasiones el
cambiar al animal de su entorno socioambiental representan una mejoría
considerable (reubicación).
A nivel práctico, el recordar que la rehabilitación es la
recuperación de la función aunque la lesión persista; cabría
preguntarnos en que situaciones clínicas deberíamos hablar de esta
manera? Algunas sugestiones:
-
mala socialización (efectos persistentes de experiencias
primarias)
-
secuelas de un evento traumático (transporte, hospitalización,
guardería, peluquería, cirugía, accidente, asalto) que puedan generar un
síndrome de estrés pos traumático
-
afecciones físicas que afecten la capacidad cognitiva del
animal (síndrome de disfunción cognitiva del perro viejo)
-
lesiones dolorosas, deformantes e incapacitantes que se
acompañen de estados ansiosos, fóbicos y agonistas
Finalizando nuestro programa y al hablar
de aspectos como el dolor, el sufrimiento, la incurabilidad, el estado
terminal, el morir, la agonía, la muerte, la eutanasia y el duelo,
entramos en el ámbito de la medicina de cuidados paliativos y de la
tanatología veterinaria.
Para esto será necesario revisar cuáles
son nuestras percepciones, registros, vivencias, experiencias, supuestos
y creencias en torno a estos aspectos de nuestro ejercicio profesional.
Preguntarnos cuál es nuestro papel como médicos veterinarios y como
especialistas en un área de la profesión que se interesa de forma tan
directa en la mente animal, en su sufrimiento y en su bienestar.
Desde esta perspectiva y a partir de la pregunta, considero que
nuestra especialidad tiene mucho que ofrecer a esta área del trabajo
médico veterinario; especialmente cuando un alto porcentaje de animales
de compañía es sacrificado por problemas de comportamiento.
Al explorar la semiología mental de los animales, al investigar y
comprender los mecanismos fisiológicos y psicopatológicos que subyacen
detrás de la salud y enfermedad comportamental. Aportamos de forma
directa una nueva forma de ver al animal y en especial al animal
enfermo; a aquel sentenciado como incurable o aquel en estado terminal.
Especialmente cuando enfrentamos la crisis de la familia, cuando el
animal por su peligrosidad, indocilidad y alteración comportamental es
relegado al aislamiento físico o social (afectando gravemente su
bienestar); o en el peor de los casos es abandonado o sacrificado por
cansancio y desesperación.
Frente a esta difícil situación la pregunta sería: que opciones
podemos ofrecer para no llegar a decisiones finales?, cómo ofrecer
alivio cuando no hay nada más que hacer? Cómo evitar caer en el
encarnizamiento terapéutico y en las medidas heroicas que aumenta el
sufrimiento y los costos?
Considero que las opciones están en nuestras manos, y no solo en el
sentido operativo sino especialmente en el sentido filosófico y
actitudinal; aquella disposición que nos permitirá implementar programas
como el planteado en este artículo; una disposición que promueva la
construcción de una cultura de la TENENCIA RESPONSABLE DE MASCOTAS, una
disposición que favorezca la educación de las futuros propietarios de
mascotas.
Opciones como:
-
favorecer los cursos de etología en las universidades (pre y
posgrado)
-
facilitar cursos de etología y bienestar animal al personal de
la clínica
-
promover la consulta pre – selección en los potenciales
propietarios de mascotas (escoger la mascota correcta para la familia
correcta)
-
implementar servicios comportamentales en las clínicas de
pequeños animales, que incluyan programas como el propuesto
-
establecer programas educativos hacia el propietario del
animal, aprovechando las diferentes visitas que el hace a la clínica:
durante los chequeos regulares, las vacunaciones
y las vermifugaciones
-
insistir en la socialización adecuada de los animales jóvenes
y en las clases de educación
-
dar a conocer la legislación relacionada existente en cada
región (tenencia responsable, protección animal, salud pública, etc.)
Como reflexión final; el reconocer que una práctica veterinaria
exitosa no es necesariamente la misma en cada región o país, que
indudablemente el aspecto económico es un factor importante pero no
excluyente para la implementación de programas como el sugerido; más
bien, la presencia de un marco filosófico de acción que promueva el
vínculo humano – animal - ambiente, que reconozca las necesidades de
todos y que facilite el bienestar de los animales y de la personas será
posiblemente el mejor camino a escoger.
nacmvb
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Anexo 1
LA PREVENCIÓN DE LOS TRASTORNOS DEL
COMPORTAMIENTO
G.E.C.A.F.
(Grupo de estudio del comportamiento de
los animales de compañía)
Monique Bourdin, Valérie Dramard, Muriel
Rossignol, Claude Béata, Joel Dehasse, Emmanuel Gaultier, Bernar
Heude, Gérard Muller, Patrick Pageat, Thierry Paris.
Traducción:
Stephan Meder - MVZ
Existen numerosas afecciones
comportamentales que presentan en sus diversos síntomas comportamientos
de agresión, de miedo, de ansiedad, de estereotipias… Estos diferentes
trastornos del comportamiento pueden tener su nacimiento en las diversas
etapas del desarrollo comportamental del perro, es decir de su
desarrollo in útero hasta su inserción jerárquica en su familia
adoptiva.
Sin embargo otras fuentes de
comportamientos patológicos en relación con nuestra práctica diaria de
la medicina veterinaria son susceptibles de ser encontradas. En efecto,
algunos dolores en el animal, así como diversas moléculas comúnmente
empleadas durante el ejercicio profesional pueden desencadenar
comportamientos agresivos.
El papel del clínico en materia de
prevención de los trastornos del comportamiento se posiciona a varios
niveles en la vida del animal: antes del nacimiento del cachorro, en
períodos neonatales, de transición y de socialización, es decir en
primer lugar con el criador o el propietario de la camada y con su nuevo
propietario.
Por esta razón hemos escogido presentar
este expuesto en función de la acción del clínico con el criador y
después con el propietario tomando en cuenta el desarrollo
comportamental del animal. Una pequeña parte será dedicada a la gestión
del dolor así como a la aproximación del perro por el clínico durante la
consulta para la prevención de algunos comportamientos indeseables.
En nuestro ejercicio diario, somos muy a
menudo solicitados por nuestros clientes para saber si una raza de
perros es más mala que otra o más miedosa que otra. Sin embargo, nos
encontramos con frecuencia frente a una pared debido a las creencias de
los criadores y los clubes de Razas, sin hablar de algunas lecturas, que
perennizan numerosas fábulas de las cuales podemos citar algunos
ejemplos para batanearse: el perro pastor alemán en general es un perro
que muerde los tobillos ya que reúne al hato, un perro que ha mordido
volverá a morder ya que ha adquirido placer por la sangre… Parece
entonces importante volver a poner orden en relación a estas diversas
creencias y no pegar una etiqueta “gentil” sobre tal raza canina o una
etiqueta “mala” sobre tal otra, pero recordemos simplemente que algunas
razas parecen más predispuestas que otras a presentar trastornos del
comportamiento. En efecto, los individuos que pertenecen a razas con
predisposición distímica tienen más probabilidad de ser agresivos que
otros: recordemos algunos ejemplos como el Cocker o el Bull Terrier.
Sucede igual con las razas de perro seleccionadas sobre un carácter dado
como la impulsividad en el Pastor Belga o sobre la agresividad en el Pit
Bull.
PREVENCIÓN DE LA AGRESIVIDAD CON EL
CRIADOR
Es importante recordar que gran parte
de la patología comportamental con predisposición racial no es
dependiente de la genética pero de condiciones de crianza. Por esta
razón, el conocimiento del desarrollo comportamental nos impone algunas
condiciones de crianza con el objeto de evitar la aparición de
trastornos comportamentales cuyo origen se encuentra antes incluso del
nacimiento del perro o que se inician durante su estancia en el
criadero. Se trata principalmente de afecciones que resultan de
trastornos de la homeostasis sensorial, de defecto de adquisición de
auto-controles y de trastornos del desarrollo de conductas sociales.
Estas afecciones comportamentales al nacer muy temprano en la vida del
animal se revelan extremadamente discapacitantes para la vida futura del
animal
(¡así como la de sus amos!).
Recordatorio de diferentes entidades nosológicas que nacen durante la
pequeña infancia
Los trastornos de la homeostasia
sensorial reúne a dos principales entidades clínicas; el síndrome HS-HA
y el síndrome de privación. Los perros que padecen estas afecciones no
potencialmente son grandes agresivos pero pueden presentar actitudes
consideradas como agresiones. Para el síndrome HA-HA, las mordidas
infligidas durante el juego pueden ser graves ya que la mordida inhibida
no está adquirida; igualmente, en el síndrome de privación esencialmente
al estadio 1 en ocasiones estadio 2 las crisis de pánico pueden
engendrar agresiones por miedo.
En lo que concierne a los trastornos del
desarrollo de las conductas sociales retendremos la Dissocialización
primaria, afección muy común que produce grandes agresivos y la
depresión de desapego precoz.
Algunos trastornos de ansiedad de la
infancia, como las estereotipias obligadas, podrán evolucionar hacia un
estado de ansiedad ver depresivo.
El importante número de afecciones
comportamentales que presentan un carácter discapacitante para la vida
en comunidad nos hace presentir el papel esencial que el clínico puede
llegar a jugar en el seno de un criadero como consejero sobre el buen
desarrollo de las gestaciones, parto y cría de los cachorros.
Acciones del clínico con el criador
Evaluación del estado comportamental
de la perra en la reproducción
Diversas experiencias han mostrado que
algunos estímulos sensoriales eran percibidos por los embriones y podían
inducir diversas características reaccionales y en particular
emocionales. Existe así sin duda intercambios de información entre la
madre y los fetos y en particular una resonancia a los efectos de
estrés.
No se aconseja en consecuencia validar a
una perra hacia la reproducción cuando presenta trastornos
comportamentales susceptibles de inducir un estado de estrés en los
fetos o una incapacidad para criar correctamente a sus cachorros. Se
prefiere así eliminar de la reproducción a los individuos más agresivos
o los más miedosos.
El veterinario consejero de la crianza
no tiene solamente un papel sanitario y deberá ser capaz en consecuencia
de evaluar la aptitud de la camada para la reproducción.
De manera general, no haremos criar a
una madre incapaz de apegarse a sus pequeños o de educarlos
correctamente (síndrome de privación, impronta heteroespecífica, HSHA).
En caso de constatación de una
deficiencia de la madre, trataremos de compensarla por una manipulación
adaptada de los cachorros.
Ref. La tabla con las señales de
llamada
Hay que remarcar el gran paso hacia
adelante realizado por la Sociedad Central Canina desde hace algún
tiempo: ha introducido caracteres no comportamentales en sus criterios
de no confirmación:. Los términos (“temerosos”, “malo”, “carácter falto
de equilibrio”) atestiguan una apreciación somera del comportamiento
canino. Toda vez se trata de un procedimiento
interesante ya que hasta entonces se seleccionaba únicamente sobre
criterios estéticos. Esto concierne a las razas: San Bernardo, Sloughi,
Bruno del Jura, Dalmata, Lebreles, Shetland, Beuaceron, Griffon,
Nivernais, Rotweiller, Bullmastiff, Cavalier King Charles y las razas
nórdicas.
Evitar los trastornos de la
homeostasia sensorial
1. Conducta de la gestación
Experimentos llevados a cabo en medicina
humana y en medicina veterinaria (en particular por nuestro colega
Patrick Pageat) han probado que existía una competencia táctil precoz en
los embriones con efecto costumbre. Parece lógico en consecuencia pensar
que esta costumbre táctil pueda permitir reducir los futuros umbrales
de sensibilidad táctil.
Así, la manipulación de las hembras
gestantes, en particular el hecho de acariciar el abdomen provocando
ligera presión, regularmente y a todo lo largo del desarrollo de la
gestación, es de aconsejar con el objeto de aumentar la tolerancia
futura de los cachorros a las manipulaciones.
También, el medio ambiente de la futura
madre debe en la medida de lo posible ser estable; será bueno evitar
cualquier situación susceptible de engendrar un estado de estrés
emocional demasiado importante que repercutiría negativamente sobre el
desarrollo comportamental del feto, por intermedio de la ACTH.
2. Necesidad de estímulos sensoriales
durante el desarrollo
El desarrollo neurológico del cachorro
esta bajo la influencia de dos factores principales: el crecimiento del
sistema nervioso genéticamente programado por una parte y las
interacciones con el medio ambiente por otra. Según la teoría de la
estabilización selectiva de Changeux, la producción de conexiones inter-neuronales
durante este período neonatal es muy importante, pero únicamente las que
habrán sido estimuladas persistirán. En efecto, la futura neurona
presináptica, al liberar el neurotransmisor emitido por el estímulo,
induce la diferenciación de la meseta pos-sináptica y la aparición de
enzimas del catabolismo. Esta sinapsis acaba siendo entonces funcional
por efecto retroactivo.
Concretamente, se trata de proponer a
los jóvenes cachorros un medio ambiente rico en estímulos diversos y
variados y esto principalmente al iniciar el período sensible. Criar en
el campo ofrece menos estímulos que los de la ciudad y el esfuerzo debe
ser entonces más importante. No hay porque dudar en sugerir recrear un
medio ambiente ruidoso (klaxon de carro, maquina de cortar césped,
tractores…) como variado (personas distintas: adultos masculinos y
femeninos, niños, personas de edad que alimentan y manipulan a los
cachorros) con el objeto de que adquieran un estado de homeostasia
sensorial. Todos los sentidos: la vista, el oído, el olfato, el tacto e
incluso el gusto deben ser solicitados con regularidad y de una manera
tan variada como posible.
3. Incitar a vacunar los cachorros
muy tempranamente
Desde la sexta semana una primera vacuna
es factible de realizar con los productos que disponemos actualmente, y
permitirá a los criadores o futuros propietarios sacar a su cachorro muy
pronto en diferentes y variados lugares, medios enriquecedores y
particularmente en ciudad, sin el temor a algunas enfermedades.
Evitar los trastornos del desarrollo de conductas sociales
Dejar a la madre y los cachorros
juntos lo más tarde posible.
La presencia de la madre y de otros
cachorros durante los períodos de transición y de socialización permite
la impronta que es de hecho un aprendizaje indeleble de la especie a la
cual pertenecen. La ausencia de perro en el medio de desarrollo de este
período, conlleva en la edad adulta entonces a perturbaciones de orden
sexual y social.
El conocimiento del período de
socialización del desarrollo comportamental permite entonces comprender
la importancia de dejar a la madre con los cachorros (parece entonces
indispensable tratar de eliminar los criaderos de cachorros en batería).
La madre posee además un papel modulador
de los juegos sociales de los cachorros ya que interrumpe regularmente
las actividades de juego obligando a los cachorros quedarse inmóvil. El
defecto de adquisición de auto-controles es muy dañino para los
cachorros quiénes no podrán por una parte comunicar con sus congéneres y
por otra no podrán hacer parte de una familia-jauría.
Esta presencia materna es entonces de
desear hasta la edad de por lo menos 2 meses.
Es por otra parte muy a menudo a esta
edad que los cachorros serán vendidos a sus nuevos propietarios, el
destete terminado. Es en este momento cuando el veterinario puede
entonces posicionarse como consejero para la buena inserción del
cachorro en la familia ya que la prevención de las enfermedades
infecciosas requiere en muchas ocasiones de dos visitas vacunales.
LA PREVENCIÓN DE LOS TRASTORNOS DEL COMPORTAMIENTO HACIA LOS FUTUROS
DUEÑOS
Como lo hemos podido constatar, buenas
condiciones durante la cría son indispensables para que el desarrollo
comportamental del cachorro sea el mejor posible. Podemos así limitar la
aparición de algunos trastornos comportamentales que nacen al iniciar la
vida del animal. Pero otras afecciones comportamentales pueden aparecer
posteriormente en la adolescencia y la edad adulta. No trataremos aquí
las afecciones ligadas al envejecimiento (ej.: hiperagresividad del
perro viejo o depresión de involución) ya que su prevención parece aún
difícil.
Es en consecuencia a nivel del
propietario que el clínico tendrá un papel muy importante que desempeñar
en cuanto a la prevención de la aparición de estas afecciones
comportamentales. Se trata principalmente de trastornos de conductas
sociales, de trastornos de ansiedad y tímicos. No tomaremos en cuenta
los trastornos que resultan de la evolución de afecciones
comportamentales contraídas durante la infancia con el criador ya que lo
hemos tratado en la primera parte. En cambio, es útil aconsejar a los
futuros propietarios sobre el lugar de adquisición de su futuro animal:
prohibir en definitiva algunas tiendas o criaderos en batería
(recordemos que la patología comportamental es un problema constante
de las tiendas de mascotas sin hablar de las diferentes enfermedades
contagiosas que reinan en campeonas en este tipo de establecimientos).
La prudencia es de regla frente a algunos criaderos. La adquisición de
un animal en una familia parece preferirse.
Recordatorio de las distintas entidades nosológicas que inician
en la adolescencia o en edad adulta.
Los trastornos de las conductas sociales
reúne 2 entidades clínicas principales : los trastornos de la
comunicación con la ansiedad de desritualización y los trastornos
jerárquicos con la sociopatía hombre-perro. En la primera afección, el
animal puede presentar agresiones por irritación y por miedo mientras
que en la segunda, hay presencia simultánea de agresiones por
irritación, territorial y jerárquica. En los trastornos de la ansiedad,
hemos podido identificar agresiones por miedo en crisis de pánico en las
fobias, o manifestaciones diversas de agresividad en los estados de
ansiedad debidos a la evolución de las fobias o de situaciones
ambivalentes. Algunas agresiones por irritación son susceptibles de ser
encontradas en las fases productivas de las distimias bipolares.
Acciones del clínico hacia el propietario
El veterinario podrá prevenir los
trastornos del comportamiento en el perro actuando desde las primeras
consultas. En efecto la prevención de las enfermedades infecciosas
requiere muy a menudo de dos visitas del cachorro con el veterinario
cuando este es adquirido. Gracias a estas dos visitas, el clínico podrá
dispensar los consejos necesarios para la buena realización de la
inserción del cachorro en la familia. Estos consejos tendrán por
objetivo reducir la probabilidad de aparición de trastornos de conductas
sociales pero también de trastornos de la homeostasia sensorial así
como los que están ligados al defecto de adquisición de los
auto-controles. En efecto el estado de homeostasia sensorial requiere de
un consulta posterior y el clínico debe a nivel del propietario guardar
un rol de consejero en cuanto a la adquisición del “banco de datos”
necesario para la elaboración del umbral de estimulación.
Con el objeto de que los consejos
dispensados no sean vagas palabras escuchadas por el propietario sin
ninguna consecuencia sobre la educación que puede darle a su perro, nos
hemos dado cuenta que era indispensable fijarse un planning de acción.
El rigor es de regla con el objeto de evitar ahogar al nuevo propietario
en un flujo de palabras desde la primera consulta sin tener nada que
decirle en la segunda consulta vacunal, cuando que no ha retenido nada
de lo que nos hemos esforzado en explicarle.
Por esta razón hemos elaborado un
planning que hemos intitulado “Programa de Socialización” ya que se basa
sobre el desarrollo comportamental del cachorro. Este último es
presentado por lo general a los dos meses para su primera visita vacunal
y a los tres meses para la segunda. Sin embargo, existe una fuerte
correlación entre estos datos de vacunación del cachorros y los
períodos críticos del desarrollo comportamental del animal. Por esta
razón hemos elegido sugerir un plan de prevención en las consultas
vacunales.
Pero a la vista del desarrollo
comportamental y de la clínica, nos ha parecido lógico introducir un
tercer tiempo para la intervención: una consulta a la pubertad.
Con el objeto de ayudar al clínico,
hemos elaborado un sistema de fichas, que permiten obtener un soporte
escrito simple y conciso lo que es aconsejado para los propietarios.
LA PRIMERA CONSULTA VACUNAL
El clínico trabaja con los propietarios
para un fin preciso: alcanzar un cierto número de objetivos para la
próxima visita vacunal; estos objetivos siendo elegidos en función del
nivel de desarrollo comportamental del cachorro y de los imperativos
impuestos por la vida en una familia humana.
Así, en la primera consulta vacunal,
tres objetivos son fijados:
- el control del desarrollo sicomotor
- la adquisición de la limpieza
- la socialización con otras especies
El control del desarrollo psicomotor
Antes de entrar en materia con
propietarios novatos en educación canina, es en ocasiones necesario
recordar brevemente como podemos comunicar con el animal insistiendo
sobre lo que representa realmente un castigo o una recompensa en sentido
canino. Parece tan importante depurar lo verdadero de lo falso por las
múltiples creencias que reinan alrededor del perro (es el ejemplo entre
otro de la mano que no puede corregir pero solo acariciar).
Como le hemos señalado con anterioridad,
la constitución del banco de datos con la finalidad de crear un estado
de homeostasia sensorial satisfactorio requiere de una consulta
posterior. Por ello es indispensable para el nuevo propietario, pasear a
este cachorro en todos los medios ricos en estímulos diversos donde es
susceptible de ir más tarde (campo, ciudad, mercados, etc.). Estas
salidas debe ser efectuadas lo más pronto posible sin esperar que el
protocolo vacunal esté terminado. En efecto, esto implicaría que el
cachorro esté encerrado hasta la edad de 4-5 meses, lo cual, sobre el
plano comportamental representa una herejía.
Pero la homeostasia sensorial no puede
realizarse plenamente sin la adquisición de una regulación motora. Esta
es ya realizada por la madre quién modera la agresividad de los
cachorros pero este trabajo debe ser sostenido por los nuevos
propietarios.
Se aconseja no tolerar:
- los juegos de jalar la ropa que trae
uno o tejidos
- los juegos de tracción reciproco sin
control de la excitación del perro
- los mordiscos de las manos o de
cualquier otra parte del cuerpo.
Pero el juego sigue siendo un suceso
importante para el desarrollo del cachorro y es deseable que el amo
reproduzca el comportamiento moderador de la madre corrigiendo al
cachorro cuando la mordida es dolorosa.
Si este aprendizaje no se establece por
parte de los nuevos propietarios, esto puede conllevar a :
- una posición inadecuada en la
jerarquía del cachorro generadora de trastornos sociales a futuro y en
consecuencia generadora de la agresividad
- una ausencia de control de la
intensidad de la mordida y el riesgo a futuro de mordidas intensas, en
interacciones jerárquicas por ejemplo. Además, no serán fácilmente
inhibidas por las posturas de sumisión del adversario; este adversario
puede ser un individuo de la misma especie o el amo.
Es relativamente fácil detectar este
defecto de adquisición de los auto-controles en la consulta ya que los
propietarios de este género de perros tienen generalmente los brazos o
las manos cubiertos de marcas. Es en ocasiones difícil entonces hacerles
entender la importancia de este fenómeno ya que las mordidas no son aún
demasiado dolorosas, pero este aprendizaje es una de las metas que el
propietario deberá imperativamente alcanzar en la segunda vacunación si
desea anudar una relación afectiva agradable con su compañero.
La socialización interespecífica
Sabemos que la socialización
interespecífica es un fenómeno espontáneo hasta las 12 semanas en
promedio. Pero, al no poder generalizarse a todos los individuos de una
especie dada (para el caso
presente, a la especie humana), es necesario presentar al joven animal
todos los tipos de personas que podrá encontrar a lo largo de su vida.
Por ello los mercados, las estaciones de trenes o camiones y los centros
de reunión de personas en general son ideales para realizar esta
socialización. Pero no olvidemos que es la presencia interactiva de
diferentes tipos humanos hasta las 12 semanas
las que favorecen la generalización de
la socialización a la especie humana.
Observemos que el cachorro es
susceptible de convivir con otros animales de compañía. Si tal es el
caso, es interesante realizar una socialización particular hacia las
diferentes especies. También es la presencia interactiva de otros
animales que conlleva una socialización interespecífica y un apego que
se opone al comportamiento de predación. Recordemos que esta
socialización requiere un refuerzo permanente para evitar una
desocialización. Este refuerzo continuo deberá estar presente en el
espíritu de los propietarios si tienen como proyecto modificar la
estructura familiar (llegada de un niño por ejemplo).
La adquisición de la limpieza
Por razones obvias, este objetivo
interesa muy a menudo mucho más a los propietarios y puede en ocasiones
ser un motivo de consulta.
A la edad de dos meses el cachorro es
limpio en el sentido “canino” del término. En efecto, orina y defeca
fuera del nido, es decir el lugar donde duerme, lo que le ha enseñado su
madre (salvo en caso de patología grave). Pero la limpieza que esperamos
del perro, es decir sus necesidades fuera de la casa, es algo que ignora
por completo y que vamos a tener que enseñarle. Es en consecuencia
importante hacerles entender a los propietarios que el cachorro puede
aprender donde debe hacer sus necesidades pero le es difícil retenerse
por largo tiempo.
Una ficha con lo que hay que hacer y no
hacer ha sido realizada (en anexo).
En la segunda consulta vacunal, dos
etapas del programa deben alcanzarse: la adquisición de la mordida
inhibida y la socialización interespecífica.
LA SEGUNDA CONSULTA VACUNAL
En esta segunda visita el cachorro tiene
cerca de tres meses.
Después de haber adquirido los
auto-controles necesarios a la vida en jauría, el cachorro debe aprender
(o más bien continuar a aprender lo que su madre le había al principio
enseñado) las reglas jerárquicas inherentes a la vida en “sociedad”. La
familia de los propietarios constituye para el cachorro una nueva jauría
en la cual debe encontrar su lugar. Por esta razón uno de los objetivos
de esta consulta es evitar los trastornos de conductas sociales ayudando
a los amos a insertar jerárquicamente al cachorro en el seno de la
familia-jauría. Esta consulta al desarrollarse durante el período pre-pubertario,
es necesario explicar a los propietarios como abordar esta fase del
desarrollo y en particular como provocar el desapego.
Los dos objetivos a identificar en esta
consulta serán :
- la inserción jerárquica
- el desapego
Pero es útil también dar consejos que
tengan que ver con la educación de base, lo que facilitará las
relaciones entre el cachorro y los amos y que son también en ocasiones
motivos de consulta. Se trata de la llamada y del paseo con cadena.
La inserción jerárquica
La jerarquía siendo necesaria a la
supervivencia de la jauría, el cachorro debe encontrar su lugar dentro
de su nueva familia-jauría-humana”. No es extraño encontrar en clientela
gentes que “habitan con su perro”. Pero muy a menudo la situación es
“desagradable” ya que los propietarios, por ignorancia, al no respetar
la jerarquía canina, se encuentran corregidos, entonces mordidos por su
perro. Es preferible, para el equilibrio de la familia, que el lugar del
perro sea el de un dominado.
Como sabemos la jerarquía canina se
establece alrededor de tres actos principales: la ingesta de alimentos,
la gestión del espacio y la sexualidad.
Para la ingesta de comida hemos
elaborado una ficha que resume lo que hay que hacer y lo que no hay que
hacer; esta ficha es para posicionarse como un simple apoyo del discurso
del clínico.
Para la gestión del espacio recordemos
simplemente que el lugar de reposo de los dominantes le está formalmente
prohibido al dominado y que el campo de aislamiento del perro se
encuentra más o menos confundido con su campo de agresión; está indicado
entonces no manipular al animal cuando esta en él.
En cuanto al control de la sexualidad,
recordemos que si el perro se percibe dominante, va a tratar de ocupar
la cama de sus amos y sacar a su competidor directo. Así, no es raro
encontrar propietarios quiénes, para acostarse, deben instaurar todo un
protocolo, cuando no han abandonado su cama a su perro para dormir sobre
el canapé. Podemos imaginar con facilidad el peligro que puede
representar esta situación en función del tamaño del perro.
El desapego
Sabemos que el desapego puede ser
definido como la ruptura del lazo de apego uniendo a la madre con sus
cachorros, presentándose durante el período de transición. Esta ruptura
es necesaria para la integración jerárquica del perro como adulto. En la
jauría en estado salvaje, el adolescente es rechazado de las zonas de
ocupación de los dominantes. Debe esperar señales de su madre
autorizándole acercarse de ella sino lo rechaza enérgicamente.
Para un buen equilibrio y relaciones
sanas en su familia humana el cachorro de tener la capacidad de adoptar
este comportamiento. En efecto, en su nueva familia adoptiva, el perro
joven va a recrear un lazo de apego con un miembro de esta familia. Así,
a la pubertad para los machos, un poco más tarde para las hembras, es
imperativo que la persona con la cual el cachorro ha recreado un lazo de
apego efectúe este desapego.
El no respeto de la
“jerarquización-satelización” de los perros adolescentes engendra su
elevación jerárquica, es decir un acceso a privilegios de dominantes.
La relación con el propietario entra entonces en un sistema de
comunicación ambivalente constituido de dobles mensajes contrarios :
exigencia (dominancia) - tolerancia (sumisión). Este desequilibrio
favorece la emisión de actitudes agresivas competitivas en el origen de
una sociopatía hombre-perro o de comportamientos de sustitución (en
ocasiones auto-centrados). Además del problema jerárquico, la no-ruptura
del lazo de apego puede conllevar a un estado de hiper-apego.
Para facilitar el desapego, los
propietarios deberán cuidar de no instaurar rituales de salida y de
retorno en sus ausencias.
Estos comportamientos por completo
anormales, y las manifestaciones de inquietud emitidas por los amos
(recordemos que el perro es muy receptivo a las señales de comunicación
no verbal), van literalmente poner al perro en estado de alerta y en un
estado de tensión emocional extremo lo cual explica ampliamente su
comportamiento a futuro.
Esta segunda consulta vacunal siendo en
general la última antes de la revacunación anual, parece interesante
poder verificar si estos diferentes objetivos han sido efectivamente
alcanzados en los alrededores de la pubertad. La edad de la pubertad es
distinta en función de razas, la visita control puede resultar necesaria
antes de la revacunación anual. Por esta razón sugerimos una visita de
control “comportamental” suplementaria para las razas que alcanzan la
pubertad antes de los quince meses, edad a la cual la revacunación anual
es en general efectuada.
LA CONSULTA PUBERTARIA
Esta consulta pubertaria tiene por
objeto verificar si los objetivos que nos hemos fijado en las visitas
vacunales son alcanzados.
Para esta consulta en particular, el
clínico se pegará no solamente a la anamnesis dada por el propietario
pero también a su percepción del estado comportamental del animal. Hemos
elaborado una tabla en la cual enlistamos las diferentes señales de
llamada que nos permiten sospechar un trastorno del comportamiento.
Las informaciones que el clínico puede
recoger son de tres tipos.
En primer lugar, cuando el veterinario
hace entrar a los clientes en la sala de consulta puede efectuar un
examen visual a distancia observando como se comporta el animal: su
andar, su comportamiento exploratorio…
Posteriormente al examen visual de
cerca, otras informaciones pueden detectarse: el estado de las manos de
los propietarios, las llagas de lamido, su curva respiratoria… En fin,
es al discutir con los propietarios y explorando los distintos
comportamientos centrípetos y centrífugos que la consulta será completa.
Si presunciones aparecen durante la consulta el clínico orientará
entonces sus preguntas para confirmar su sospecha. Si los trastornos son
poco avanzados, podrá durante esta visita pubertaria recuperar la
situación recordando algunos puntos sobre los cuales los propietarios
no han tenido éxito. En caso contrario, cuando los trastornos resultan
ser más profundos será bueno pensar en una consulta especializada.
|
Examen visual a distancia |
Descripción |
sospecha |
preguntas |
|
Andar |
muy vivo |
HS-HA |
mordida inhibida |
|
|
lenta, flexionada |
D.D.P. |
- facies
- cpt. Alimenticio
- cpt lúdico |
|
|
largo de las paredes |
síndrome de privación
estadío 1 |
fobias |
|
movimientos estereotipados |
- vueltas alrededor
de la cola
- balanceo |
afecciones graves |
consulta especializada |
|
Examen visual
de cerca |
|
|
|
|
Llaga de lamido |
- patas
- cola
- cuerpo (flanco) |
- D.D.P.
- síndrome de privación
estadío 2 o 3 |
- cpt exploratorio
- cpt. Lúdico
- sueño
- desaseo |
|
Manos de los propietarios |
mordidas, rasguños |
HS-HA |
- mordida inhibida
- actividad motora |
|
|
|
Dissocialización primaria |
comportamiento ladrón |
|
INFORMACIONES
ORALES |
|
|
|
|
comportamiento alimenticio |
comportamiento
bulímico (raro) |
HS-HA |
actividad motora |
|
|
comportamiento
inhibido (ingesta de
comida breve y nocturna |
Estado de ansiedad
ver depresivo
- D.D.P.
- síndrome de privación
estadío 2 o 3 |
-cpt.
exploratorio
- cpt. lúdico
- cpt. alimenticio
- sueño
- desaseo |
|
|
comportamiento
de ladrón |
Dissocialización
primaria |
mordida inhibida |
|
comportamiento
dipsíco |
Potomanía |
- D.D.P.
- Síndrome de privación
estadío 2 o 3 |
-cpt.Exploratorio
-cpt. Lúdico
-cpt.
Alimenticio
- sueño
- desaseo |
|
comportamiento
de eliminación |
Micciones y defecaciones
de regreso |
síndrome de privación
estadío 1 |
fobia |
|
|
Aleatorio |
mal aprendizaje |
métodos de
educación |
|
comportamiento lúdico |
muy agitado |
HS-HA |
mordida inhibida |
|
|
inexistente
(demasiado tranquilo) |
D.D.P.
|
-c.p.t. exploratorio
- cpt. Lúdico
-cpt. Alimenticio
- sueño
- desaseo |
|
|
imposibilidad de
interactuar con los demás
perros |
Dissocialización
primaria |
mordida inhibida |
|
sueño |
Reducción |
- D.D.P.
- síndrome de privación
estadío 2 o 3 |
- cpt. Exploratorio
- cpt. Lúdico
- cpt. Alimenticio
- sueño
- desaseo |
|
agresiones |
por irritación
jerárquica
territorial
por miedo |
- Estados álgicos
- Sociopatía
- Dissocialización
primaria
- síndrome de privación
estadío 1 |
sitio de descanso
distribución de la comida
comportamiento sexual
mordida inhibida
fobias |
LA PREVENCIÓN DE LOS TRASTORNOS DEL COMPORTAMIENTO DE ORIGEN NO
COMPORTAMENTAL
La prevención de los trastornos del
comportamiento en el perro durante el ejercicio de su arte no se limita
a las afecciones comportamentales. En efecto algunos trastornos
comportamentales principalmente con expresión agresiva pueden estar
asociados a una lesión somática o de origen tóxico o iatrogeno. Es
importante poder reconocer y diferenciar agresividades que no pertenecen
a afecciones patológicas comportamentales ya que el pronóstico y el
tratamiento serán muy distintos. Sucede lo mismo para prevenir.
Los trastornos comportamentales
asociados a una lesión somática son representados principalmente por dos
entidades clínicas: el síndrome de “agresividad reaccional” de los
estados álgidos y las eidolias alucinósicas de los perros afectados de
distrofia de los fotoreceptores. En la primera entidad clínica, el dolor
es el factor desencadenante de la agresividad, será en consecuencia
necesario para el clínico administrar eficazmente la afección algogéna.
En cuanto a la segunda entidad clínica, el objetivo del clínico será
detectar de manera precoz los síntomas que permiten tratar esta
afección.
Por último es interesante saber
adaptarse a la etología de los pacientes, en particular de los miedosos
y de los agresivos, con el objeto de evitar accesos de pánico o algunas
agresiones.
Prevención del síndrome de agresividad reaccional de los estados
álgicos
Cualquier irritación o dolor es
susceptible de desencadenar secuencias de agresión por irritación. La
frecuencia de las respuestas agresivas va a aumentar progresivamente lo
que tiene por consecuencia reducir la relación causa efecto.
La prevención de este síndrome descansa
esencialmente en la detección precoz de las patologías algogénas.
Pensamos principalmente a las otitis y en particular a las del oído
medio, las patologías del raquis como de la displacía de la cadera y la
artrosis, las lesiones peri-anales pero también algunas dermatosis. Esta
lista no es exhaustiva. Ninguna prevalencia de raza o de sexo ha podido
identificarse pero algunas razas son más predispuestas. El Cocker para
las otitis, los pastores o las grandes razas para la artrosis y la
displacía.
Con el objeto de prevenir estas
agresiones por irritación que pueden instrumentalizarse y en
consecuencia provocar hiper-agresividades secundarias, se aconseja
tratar médicamente o quirúrgicamente el origen de los trastornos y
emplear analgésicos.
Prevención de las eidolias alucinósicas de los perros afectados de
los fotoreceptores
Las agresiones poco comprensibles e
imprevisibles engendradas por esta afección son de aparición brutal y
precoz en la vida del animal ya que ocurren en los alrededores de la
pubertad. Tres tipos de agresión son generalmente encontradas:
agresiones de predación con una secuencia completa de cacería de un
objeto invisible agresiones por irritación que implican a los cercanos
al animal, y agresiones por miedo. En estas últimas dos agresiones los
propietarios relatan una relación con reducción de la luminosidad.
Las agresiones se instrumentalizan muy
rápidamente; sin embargo, en ausencia de tratamiento etiológico, no es
posible esperar una curación. Esto permite definir los perros que
presentan agresiones por miedo y por irritación como grandes agresivos.
Estas eidolias son identificadas en
sujetos que pertenecen a razas predispuestas: Caniche, Colley, Labrador,
Terrier del Tibet, Pastor de los Ppirineos, Briard… Aún aquí la lista no
es exhaustiva.
En materia de prevención, es necesario
una vez más tratar de detectar esta afección antes de que los trastornos
aparezcan con el objeto de permitir a los propietarios adaptarse en la
medida de lo posible a los comportamientos de sus animales. El peligro
es mayor si en el medio hay niños ya que estos son generalmente fuentes
de movimientos incoordinados o bruscos.
Se recomienda sugerir a los propietarios
de perros de raza predispuestos realizar un examen oftálmico y un
electroretinograma.
El período más peligroso en la evolución
de esta patología es durante la cual el animal pierde progresivamente la
vista. Así el tratamiento instituido para prevenir el desencadenamiento
de las agresiones debe mantenerse hasta la ceguera.
PREVENCIÓN DE LOS TRASTORNOS COMPORTAMENTALES DE ORIGEN TOXICO O
MEDICAMENTOSO
Se trata principalmente de trastornos
iatrogénicas después de la administración de aryl-ciclo-hexilamina
descritos bajo el nombre de eidolias alucinósicas.
Los síntomas se presentan después de una
anestesia en la cual el clínico empleo un anestésico disociativo; las
dos moléculas más empleadas son la Ketamina y la Tiletamina. Estas
moléculas poseen propiedades alucinógenas que pueden observarse con
facilidad durante el despertar, pero también más tarde. En efecto,
existe un efecto recurrente. El animal parece estar inconsciente pero
todos los estímulos son percibidos y pueden desencadenar reacciones
emocionales, en particular los ruidos y las variaciones de la luz.
El desencadenamiento de trastornos
alucinatorios es posible más solo cuando el animal está sometido a
estímulos importantes durante la anestesia y sobretodo en la fase de
despertar. Hay memorización de los estímulos.
La prevención de este trastorno resulta
de esta patología.
El clínico deberá vigilar que el animal
no sea estimulado en exceso durante la fase de adormecimiento y durante
la anestesia, pero también y sobretodo cuando el despertar se desarrolla
en calma. Así, el animal deberá ser dejado en la oscuridad (con una
manta en la jaula por ejemplo) sin estímulo táctil ni sonoro. Deberá
obligatoriamente estar por completo despierto cuando se le devuelva a su
dueño.
La memorización de los estímulos siendo
posible, será conveniente emplear en premedicación drogas mnemolíticas
como las benzodiazepinas lo que disminuirá considerablemente a las
eidolias.
PREVENCIÓN DE ALGUNOS TRASTORNOS DEL COMPORTAMIENTO DURANTE LA
CONSULTA VETERINARIA
El interés para el clínico es poder
abordar primero al animal en función de su etograma, lo cual es
esencial por diversas razones: la seguridad del veterinario (los estados
de ansiedad retrasan la curación y pueden estar en el origen de algunos
schock en la anestesia).
El miedo es la afección más encontrada
en las clínicas veterinarias. Sin embargo, el miedo comienza muy
temprano, ya que el cachorro aprende esta emoción desde el final de la
quinta semana de vida. Existe por otra parte según algunos autores, un
período de impronta de las angustias, entre la 8ª y 10ª semana. Esto
significa que en este momento, con cualquier miedo se corre el riesgo de
dejar una huella duradera en la experiencia del individuo.
Desgraciadamente, es también en esa fecha cuando debemos practicar en el
cachorro una vacunación de la mayor importancia. Conviene acordar la
mayor importancia a nuestra actitud durante esta consulta, ya que de
ella dependerá en parte el comportamiento futuro del animal.
Se puede intentar un protocolo preciso
propuesto por VOLMER y basado sobre el principio del
contra-condicionamiento. Puede resumirse como sigue:
- dar al propietario una comida muy
apetente desde su llegada en sala de espera, y dejar que el cachorro se
entretenga de esta manera.
- El ASV (asistente veterinaria o
enfermera veterinaria) debe volverse familiar arrodillándose y atrayendo
la atención del animal con ayuda de golosinas. Cuidado de no saciar al
animal para tener la oportunidad de ofrecerle golosinas sobre la mesa de
examen.
- Evitar dejar al cachorro divagar con
el objeto de evitar encuentros desagradables (gatos, perro grande).
- Sobre la mesa de consulta, además de
golosinas puede ser distraído por el ASV con pequeños juguetes.
- El termómetro debe ser previamente
lubrificado e introducido cuando el cachorro está distraído
presentándole por ejemplo una carnaza.
- La inyección es otro momento clave de
la consulta, los propietarios tienen ellos mismos fobia a los
“piquetes”. Hay que desensibilizar la zona subcutánea mediante una
presión de los dedos sobre la piel del cuello, inyectar lentamente con
una aguja nueva y con bordes adecuados, dejando al animal deglutir su
golosina.
Aún con todas estas precauciones el
animal en ocasiones puede aullar, Sin embargo, la angustia de los amos
es un factor mayor de ansiedad en el animal. Se aconseja entonces
explicar a los propietarios antes de practicar la inyección que el
pequeño perro puede gritar, que es muy normal ya que nadie gusta de las
inyecciones pero que en cambio no hay que tomar al cachorro en brazos
para darle consuelo bajo riesgo de reforzar su ansiedad.
La prevención del miedo no se resume a
las primeras consultas vacunales. En efecto, un código de buena conducta
puede ser instituido en la clínica. Este código descansa sobre varios
temas:
- medidas de higiene con el objeto de
borrar entre cada consulta las feromonas dejadas por el paciente
precedente.
- técnicas comportamentales como el
contra-condicionamiento o el empleo de feromonas podría tener efectos
anxiolíticos
- una contención racional y sin pasión
La aproximación del animal miedoso y/o
agresivo es facilitada cuando el clínico posee conocimientos en
comportamiento de los carnívoros domésticos ya que le da la seguridad
necesaria para una aproximación tranquila al animal potencialmente
peligroso. Es importante recordar que el perro es sensible al “lenguaje
corporal” y que va a detectar con facilidad el miedo que el hombre
intenta esconder.
El miedo va a manifestarse esencialmente
bajo dos esquemas: un modo pasivo y un modo activo. En el primer caso el
peligro para el hombre es débil, el animal quedándose rígido. Para el
segundo caso, el animal busca huir por todos los medios y cuando se
encuentra arrinconado acaba siendo potencialmente peligroso. En este
caso es necesario no ir adelante del animal, pero en cambio dejarlo
venir hacia uno quedando en posición baja.
Para evitar que el animal intente
renovar sistemáticamente este tipo de comportamiento, hay que evitar
sensibilizar al animal mediante cuidados dolorosos o por estímulos
anxiogénos repetidos y, en caso de agresión, no favorecer el refuerzo.
Por regla general, al desconocer si nos
encontramos frente a un inhibido o un agresivo, hay que cuidarse
previniendo al animal antes de cualquier manipulación empleando un
ritual de contacto es decir emplear una postura apaciguadora y hablar al
animal.
Para un perro inhibido es preferible
dejarlo entrar primero en la sala de consulta, arrodillarse después,
desviar la mirada y esperar a ser olfateado.
En cambio, el animal con tendencia
agresiva y dominante deberá ser esperado en la sala de consulta
adoptando una actitud sensata de “dominante” no provocador (mirar al
animal sobre la línea del dorso y no en los ojos).
En hospitalizaciones, la agresividad en
ocasiones encontrada puede ser debida a la ansiedad de comunicación que
reina en la perrera. Esta ansiedad es exacerbada por la condición de
encierro y por la disposición de algunas jaulas frente a frente. Si hay
que sacarlo de ella es conveniente no emplear métodos coercitivos (ej. :
el lazo); en cambio, con un poco de paciencia, una actitud al margen y
las puertas de la jaula abiertas se obtendrá casi siempre la salida del
perro.
La salida higiénica es un momento
privilegiado para dejar al animal familiarizarse con el personal. El
retorno a la jaula puede resultar en ocasiones difícil pero una actitud
firme o el empleo de astucias (comida servida en el fondo de la jaula)
serán otra vez más adecuados que cualquier ensayo de captura.
A manera de conclusión no olvidemos que
se prefiere perder algunos minutos para entrar en contacto dulcemente
con el animal que preciosas media-horas para cuidar heridas del uno o
del otro y limpiar las suciedades.
SALIR Y REGRESAR
LO QUE HAY QUE HACER
- Enseñarle a hacer sus necesidades
fuera desde el principio.
- Restringir el área del cachorro desde
el principio.
- Sacar al perro sistemáticamente
después de cada ingesta de comida o de agua y cada despertar al lugar
donde debe hacer (este lugar debe ser aseado).
- Si el cachorro es agarrado in
fraganti, tomarlo por la piel del cuello diciéndole “No” firmemente,
sacarlo inmediatamente y recompensarlo calurosamente cuando haya hecho
sus necesidades.
- Recompensar muy calurosamente justo
después que el cachorro haya hecho sus necesidades.
- Recoger las suciedades hechas en la
casa fuera de la presencia del perro.
- Dar la comida a horas fijas.
- Vermifugar correctamente.
LO QUE NO HAY QUE HACER
- No dejarlo entrar si no ha hecho sus
necesidades.
- No castigarlo sin encontramos a
posteriori deyecciones en la casa.
- No ponerle la nariz adentro.
LAS COMIDAS
LO QUE HAY QUE HACER
- Dar la comida siempre después de la
comida de los amos o en su acaso aparte.
- En un lugar sin importancia en la
vida social de la familia, es decir no en medio de la cocina, ni en un
lugar de paso obligado.
- Dejar el plato disponible únicamente
una decena de minutos, retirarla hasta la próxima comida
- Enviar al perro a su esquina si
mendiga.
LO QUE NO HAY QUE HACER
- Comida a libre disposición
- Ninguna comida entre comidas
- Ninguna sobra de mesa
- No mirar jamás al perro comer
EL JUEGO
LO QUE HAY QUE HACER
- Dejar al cachorro jugar con otros
perros y sin cadena.
- Enseñar al cachorro a controlar sus
maxilares: cuando da mordiscos en las manos o cualquier otra parte del
cuerpo, asirlo por la piel del cuello levantándolo ligeramente y
diciéndole firmemente “No”, y sentarlo dejando el juego inmediatamente.
- Actitud idéntica de todos los miembros
de la familia
LO QUE NO HAY QUE HACER
- ¡ No dejarse mordisquear muy
frecuentemente, pretextando que es un bebé !
- Si el cachorro tiene problemas para
controlarse, no favorecer todos los juegos de tracción mientras el
control de la mordida no está adquirido.
- No aceptar juegos de jalar (ropa,
tejido).
- No ponerse nunca en posición de
sumiso: nunca bajo el perro, no aceptar patas sobre las rodillas o las
espaldas.
CUIDADO : Pensar en educar a los
niños sobre el respeto del perro lo cual permite evitar una posible
agresividad de este último hacia otros niños.
EL CASTIGO
DEBE SER
- Simultáneo al acto reprensible al
inicio,
- desagradable para el perro y
significativa,
- sistemática,
- proporcional a la falta cometida.
PUEDE SER
Directa:
asir al perro de la piel del cuello (reproducción del comportamiento
maternal) y sacudirlo ligeramente.
Observación:
pegarle a un perro es un castigo típicamente humano el cual tiene poco
significado para el animal. Si sin embargo la “cachetada” debe partir,
puede ser administrada con la mano ya que el perro hace la diferencia
entre la mano que acaricia y la que pega. El perro reconoce la cólera
por las señales para verbales y no por los golpes.
A distancia:
lanzar un objeto no peligroso y de preferencia ruido (ejemplo:
periódico).
LA RECOMPENSA
DEBE SER
- al finalizar el acto esperado,
- excepcional (golosina no azucarada),
- sistemática al principio, aleatoria
cuando las metas son regularmente buenas.
PUEDE SER
Comida:
debe ser una comida que no se da de
ordinario, y muy apetente (ej.: pedazo de queso),
contactos físicos:
caricias, palabras calurosas, abrazos.
Para una buena educación: castigar al
acto reprensible inmediatamente y buscar desencadenar el acto inverso
recompensando muy calurosamente a la obtención de la buena respuesta.
Prevención infecciosa o prevención comportamental
Hay que escoger entre:
*¿ una prevención infecciosa y aconsejar
no sacar al cachorro antes que se le hayan aplicado todas sus vacunas?
* ¿Una prevención comportamental y sacar
al perro a todos los lugares antes de la edad fatídica de los 3 meses?
Esta elección no existe. Ningún
propietario esteriliza su ropa y sus zapatos antes de entrar a casa.
Lleva en consecuencia consigo virus en el medio ambiente en el cual el
perro esta aislado.
Se recomienda:
* vacunar al perro según el protocolo
instituido por el o la veterinaria
* adaptar este protocolo de vacunación
si el veterinario considera que existe un riesgo mayor si el perro sale
a la calle antes de las 6-7 semanas de edad
* seguir las recomendaciones
comportamentales de este artículo.
Está desaconsejado:
* prohibir al cachorro salir a la calle
antes de los 3 meses de edad.
Un ejemplo: La mayoría de nuestros
clientes adquieren a sus cachorros en pleno período sensible. Es posible
explicarles la importancia de las primeras experiencias durante las
visitas vacunales. Este discurso será tanto más útil que el medio de
donde viene es pobre en estímulos (aislamiento y tranquilidad). El amo
será entonces sensibilizado al problema y se responsabilizará. En caso
de iniciar una fobia, consultará rápidamente y el tratamiento será tanto
más eficaz
El papel de ASV (Auxiliar de servicios veterinarios*)
El ASV debe poder hablar con los
propietarios y los criadores con un conocimiento real del desarrollo del
cachorro, de sus etapas y sobretodo de las fases a no olvidar bajo
ningún pretexto. Es el ASV la primera persona en ser llamada por
teléfono, en la recepción en la clínica. El ASV debe poder plantear las
preguntas esenciales muy rápidamente durante las llamadas telefónicas,
las vacunaciones básicas y las revacunaciones.
El ASV puede no solamente contestar los
planteamientos pero también suscitarlos y tomar la iniciativa, con el
visto bueno del veterinario y de los propietarios, llamar a estos
últimos para un seguimiento comportamental del desarrollo de su
cachorro.
©2005
Néstor A Calderón Maldonado
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