Bogotá – Colombia
FUNDACIÓN
ETNOVETERINARIA DE COLOMBIA
ETNOVETERINARIA
¡HABLEMOS DE INTEGRACIÓN!
2002
Introducción
Se puede
considerar la Etnoveterinaria como conocimiento de tipo tras
disciplinario, pues en su marco teórico – práctico, busca instaurar
vínculos de las partes con el todo, acogiendo dos ramas del saber como
lo son la Medicina Veterinaria y las Ciencias Sociales. Esta
recombinación de segmentos de ciencias tan diferentes, involucra una
innovación en la forma como estos conocimientos se producen. La
interdisciplinariedad deja vacíos entre especialidades del
conocimiento; la trasdisciplinariedad reconoce la existencia de un
conocimiento de tipo híbrido, que permite tejer puentes de
comunicación y en ocasiones llenar vacíos entre disciplinas del
conocimiento.
Las
investigaciones con este enfoque permiten al observador desempeñar un
papel más crítico, puesto que la comprensión de varios dominios del
saber es útil para desentrañar y señalar los vacíos existentes entre
las diferentes disciplinas. Los trabajos más fructíferos se
encuentran sobre el intersticio que existe entre dos o más
disciplinas; es allí donde se pueden descubrir las respuestas a muchas
preguntas sobre lo evidente.
Los
dominios del conocimiento donde no se establecen intercambios de
saberes, se estancan porque no se permite el aporte de nuevas visiones
procedentes de otros campos del saber. Es algo así como si se
encerraran en una habitación de paredes fijas sin posibilidades de
salir o de crecer. Los límites entre diferentes campos del saber es
algo nuevo, respondieron a la construcción de conocimiento de modelos
establecidos, pero han demostrado tener serias debilidades para
explicar todos los fenómenos, especialmente los relacionados con la
vida.
Con la
Etnoveterinaria tenemos acceso a los imaginarios, saberes, formas de
ver, lenguajes ocultos, sub-culturas, valores y creencias que afectan
de una u otra manera las relaciones que establecen los seres humanos
con los animales y su entorno.
*
Médica Veterinaria – Universidad Nacional de Colombia;
Comunicadora Social Comunitaria – UNAD; Homeopatía Veterinaria – FICH.
Docente universitaria de Comunicación
Social Comunitaria y Etnoveterinaria –FUSM.
**Médico Veterinario –Universidad de
la Salle; Dipl. Medicina, cirugía y zootecnia –UNAM; Esp. Bioética – U.
EL BOSQUE; Homeopatía
FICH – AMHA; Docente
Universitario de Etología, Bioética y Bienestar Animal – ULS – FUSM.
Presidente Junta Directiva VEPA
(Asociación Colombiana de Médicos Veterinarios
Especialistas en Clínica y Cirugía de pequeños animales)
Capítulo Bogotá- Cundinamarca - Período 2002-2004
Inicialmente al
igual que muchas ETNO, se asoció al conocimiento de la Medicina
Veterinaria tradicional y de algunas prácticas pecuarias aplicadas por
comunidades consideradas como tradicionales -campesinas, indígenas y
afro latinoamericanas - haciéndose énfasis en la herbolaria
principalmente.
A medida que
las ciencias sociales fueron mostrando su utilidad en otros campos del
conocimiento y lo ETNO se asocia a lo cultural, a través del estudio
de los usos, costumbres y códigos normativos o morales de cualquier
comunidad, la Etnoveterinaria amplió sus horizontes.
¿Por qué las metodologías de las ciencias sociales
fueron entrando en el campo de la Medicina veterinaria?
Para
conseguir una respuesta es necesario realizar una aproximación
histórica; aunque en Colombia y Latinoamérica inicialmente hacen su
aparición en el ámbito rural, ya en la actualidad también envuelve el
nivel urbano. Sobre todo en lo pertinente a situaciones problema como
los excrementos dejados por las mascotas en los parques, lugares
públicos y zonas comunales y el maltrato o abandono de animales.
El
planteamiento que motiva toda este discurso, se hace por los años
setenta y dice: “ Es evidente el
distanciamiento que existe entre el conocimiento que se ha producido
en términos técnicos y prácticos para el sector agropecuario y lo que
el campesino pequeño productor ha incorporado de ello a su quehacer
cotidiano”.
Este
evidente alejamiento sólo fue preocupante para los entes
gubernamentales, por el desgaste económico que significaba para sus
planes, programas y proyectos. Se origina en los años cincuenta
cuando se da inicio a los servicios de asistencia técnica
agropecuaria.
Prevalece
el concepto de que la sola aplicación de la tecnología era condición
suficiente para lograr el desarrollo del campo. El técnico-profesional
era el poseedor incuestionable de la verdad y la comunicación
utilizada era de tipo vertical unidireccional.
El aporte
que hacen las ciencias sociales al modelo es mínimo o nulo,
incorporando a los diagnósticos sólo algunos conceptos descriptivos de
la sociología rural, pero se omite el concepto de contexto, por lo que
no hay aplicabilidad de las teorías. La sociología descriptiva, tiene
como principal campo de estudio la familia, la estratificación social
y el proceso de urbanismo que empieza a darse por la época, pero sus
acercamientos tienden a las generalizaciones que conllevan el
establecimiento de “modelos” de lo que es un campesino o un indígena.
Estas
visiones o formas de ver no permiten tener
acceso a la diversidad de formas de ser que encontramos, pues las
labores culturales cotidianas desarrolladas por estas comunidades
consienten establecer diferencias bien marcadas, aunque con parámetros
macro que pueden ser considerados comunes.
Continuando en la década de los sesenta, se afianza el programa
conocido como Revolución Verde y se considera que para lograr el
desarrollo del campo se hace necesario cambios drásticos, en el tipo
de tecnología que se utiliza y en el tipo de insumos que se manejan;
entonces viene la adquisición e implementación de paquetes
tecnológicos foráneos. Es la década de entre más grande, mecanizado y
monocultivo mejor.
Lo
tecnificado es lo correcto, lo tradicional es lo incorrecto, por eso
hay que abolirlo. Se empieza a hablar de atraso y subdesarrollo y la
brecha entre pequeño productor y gran productor o productor
tecnificado se hace más evidente. El modelo de emisión de políticas
agropecuarias es netamente centralista y la comunicación continúa
siendo vertical unidireccional.
El aporte
que hacen las ciencias sociales a la época, incluye un modelo de
desarrollo social dentro del modelo económico, con el inconveniente de
que no es un modelo nacional, sino uno que es aplicable universalmente
y que ha dado resultados excelentes en países considerados como
desarrollados. La mayoría de estos modelos se fundaron en estudios
cualitativos realizados con paradigmas positivistas, donde la
preocupación por mantener la objetividad, la validez y la
confiabilidad no permitió el acercamiento del investigador a la
comunidad, considerada como un objeto de estudio, lo que le otorga
cierta intemporalidad y a-espacialidad, a los resultados.
Hacia
los setenta, ante el fracaso de las décadas anteriores, donde se
han invertido grandes recursos económicos y humanos y no se han
obtenido los resultados esperados, se intentan integrar nuevos
conceptos que hablan de un desarrollo rural integrado, de un
desarrollo centrado en el hombre o de un desarrollo global.
Se
incluyen en los programas de desarrollo rural profesionales de campos
de diferente a la Medicina Veterinaria como trabajadoras sociales,
sociólogos y antropólogos especialmente. Pero la actitud hacia el
conocimiento tradicional no cambia, aún se continúa estableciendo
claras diferencias entre quién sabe y quién no sabe.
El aporte
que hacen las ciencias sociales empieza con un intento de revisar la
aplicabilidad de los paquetes tecnológicos ofrecidos, entrando a
observar su comportamiento en diferentes contextos. El obstáculo se
centra en que las disciplinas humanas aspiran formalizar los métodos
cualitativos, tratándolos de introducir en el modelo positivista
cuantitativo, dando como resultado un modelo rígido que no permite
explicar muchos comportamientos de las comunidades rurales frente a
los paquetes tecnológicos ofrecidos.
Los
resultados obtenidos revelaban que se estaban siguiendo dos caminos
muy diferentes. La realidad era que aunque se dejaba participar a la
comunidad en la ejecución de la acción, no se les daba participación
en la escogencia de la acción, pues era el técnico-profesional quien
sabía que era lo mejor para ellos; por eso muchos resultados fueron
presentados como simples narraciones acompañadas de unas estadísticas
que denunciaban que el nivel de aceptación de la tecnología era bajo
pero no explicaba él por qué cultural de esto.
En los
ochenta, en plena crisis del desarrollo, como se le llamó a esta
época, el desastre de la implementación de modelos foráneos ya se
reflejaba en los daños ecológicos ocasionados, en el deterioro de la
vida campesina y en la desarticulación productiva.
Los
trabajos desarrollados con métodos cualitativos empiezan a ofrecer
nuevas propuestas, nuevas metodologías, nuevos modelos aplicados, pues
es la época en que proliferan las ONG’S que recogen información sobre
prácticas tradicionales. El desarrollo rural empieza a fundarse en la
comprensión y apropiación de los procesos producción agropecuaria.
Es cuando
surge la Etnoveterinaria (1983) en un intento por sistematizar
toda la información producida, organizándola en un nuevo campo del
conocimiento, que le permita tener diferentes miradas. Son pioneras en
este campo Constance McCorkle y Evelyn Mathias.
Se
describe como la época de los géneros borrosos, haciendo referencia a
la apertura a nuevas modalidades de aproximación al conocimiento,
donde los límites entre disciplinas ya no son tan definidos y tienen
en cuenta las representaciones culturales y sus significados. En
Colombia la escuela de Orlando Fals Borda inicia a dar forma a su
trabajo en Investigación Acción Participativa, modelo que ha sido el
más aplicado a escala rural, pues siempre el propósito ha sido la
implementación de una acción.
Los
noventa hacen su arribo con el fomento de
las actividades que permiten un reconocimiento mutuo. Se tiene como
ideal el compartir conocimientos, riesgos y resultados. En el modelo
se considera a los campesinos como personas con experiencias válidas,
valores, defectos y mezquindades iguales a los profesionales que
laboran en campo. Ni son pobres en busca de ayuda salvadora
(mesianismo) ni son cestos vacíos a los que hay que llenar de
conocimientos.
Ellos
por lo tanto deben decidir qué aprender, dónde, cuándo, con quién y a
qué precio. Entonces se empieza a hablar de personas reales, en un
tiempo real y en un espacio real.
Este
recuento histórico no es un proceso de tipo lineal, no se puede hablar
de que todos los profesionales Médicos Veterinarios estén aplicando
en su quehacer cotidiano el último modelo descrito. Aún en zonas
apartadas encontramos profesionales trabajando con modelos de los
cincuenta, dándole la máxima importancia a la mecanización y a la
aplicación de técnicas no apropiadas; en los modelos de los sesenta
donde los insumos pecuarios y pies de cría importados son el eje de la
producción; en los setenta que aunque preguntan no escuchan y trabajan
únicamente basados en modelos probados experimentalmente, pero día a
día aumenta el número de profesionales Médicos veterinarios que se
interrogan por su quehacer cotidiano y su función como seres sociales
con un compromiso ante la comunidad.
En lo
concerniente al sector urbano, para la Medicina Veterinaria
Colombiana, el surgimiento de VEPA (asociación colombiana de
médicos veterinarios especialistas en pequeños animales) en los años
70 y la creación de nuevas facultades en las principales ciudades,
genera una gran oferta de servicios profesionales, expresada en un
mayor número de consultorios veterinarios y un aumento de los centros
de comercialización de animales de compañía, con el advenimiento de
empresas multinacionales (de alimentos concentrados, biológicos,
farmacéuticos y accesorios para mascotas, entre otros).
Esto
permite la creación de una cultura de consumo en torno a lo que se
denomina “la industria de las mascotas”; lo que posibilita el
surgimiento de modas y costumbres de las comunidades urbanas,
reflejadas en la aparición de revistas, espacios en medios masivos de
comunicación (prensa, radio y televisión), hiper almacenes, tiendas
especializadas, guarderías y centros de adiestramiento; que promueven
y recrean una relación de tenencia de los animales más como objetos de
consumo, que como seres sensibles que comparten el espacio vital en
nuestras ciudades.
Empiezan
a hacerse evidentes problemáticas antiguas como el abandono y maltrato
de animales, la sobrepoblación de animales callejeros con el riesgo
sanitario (zoonosis), los problemas de interacción hombre – animal
especialmente en conjuntos de apartamentos. Lo que lleva a la
aparición de legislaciones reguladoras de la tenencia responsable de
los animales en el espacio público (uso de collar, identificación de
los animales, la recolección de las excretas, etc) y en especial las
razas de perros potencialmente peligrosas que genera una movilización
de intereses políticos.
El modelo
usado inicialmente en estos estudios fue el cuantitativo, con la
aplicación de encuestas o entrevistas estructuradas que facilitaron
cierta información que se puede clasificar y organizar rápidamente,
pero que no permite un acercamiento profundo al por qué de las
situaciones descritas. Los resultados obtenidos han servido para
mostrar las tendencias que se tienen frente a unas situaciones
específicas sin revelar él por qué de ellas. Esto ha conducido a que
las medidas tomadas por las autoridades competentes que tienen como
base dichos estudios sean de tipo “represivo” más que interactivo.
¿Qué aspectos de la Medicina Veterinaria cubre la
Etnoveterinaria?
Algunos de
ellos son:
-
Etnosemántica y
etnotaxonomía veterinaria,
que intenta sistematizar la información que se produce al comparar y
nombrar las enfermedades, utilizando para ello la taxonomía
tradicional y la científica. Lo importante de establecer estas
relaciones es que se permite construir un lenguaje común,
facilitando el compartir términos y conceptos técnicos.
-
Etnofarmacología
veterinaria,
que habla de uso de plantas o herbolaria y de otros materiales como
orina, lodo que se utilizan para el restablecimiento de la salud
animal. Es el campo más investigado en Colombia, sobre todo por
ONG’S, pero corresponden a esfuerzos aislados muchas veces
desarrollados sin conocimiento por parte del profesional Médico
Veterinario de una metodología adecuada, ya que la formación
profesional hace énfasis en el método científico experimental y se
intenta hacer desde este modelo. Muchas de las técnicas y materiales
tradicionales utilizados en la prevención y curación de los
animales, no tiene demostración en el plano experimental o al ser
aislados los compuestos químicos de las plantas y ser experimentados
no actúan produciendo los mismos beneficios que en la práctica
empírica, lo que lleva a que sean descalificados y considerados como
no válidos.
-
Sistemas de producción
agropecuaria,
el uso de métodos cualitativos permite una aproximación al
conocimiento de prácticas y técnicas tradicionales utilizadas desde
hace mucho tiempo. Estas técnicas responden a las necesidades
básicas, económicas-sociales-geográficas, de sus usuarios y pueden
considerarse como tecnologías limpias, apropiadas y no sólo son
sostenibles sino sustentables, en la medida que responden a una
forma de ser cultural, que muchas veces atendiendo a las modas de
los paquetes tecnológicos hemos agredido y hecho desaparecer, sin
haber intentando estudiarlas, conocerlas, sistematizarlas,
retomarlas y aplicarlas, como verdaderas innovaciones de nuestra
tecnología. Esta información nos permite un acercamiento a la
cosmogonía de nuestra comunidad rural, un entendimiento de su
dinámica social, para evitar por desconocimiento llegar a interferir
con esta (ir más rápido, más lento o en contra).
-
Salud animal,
entra en esta categoría todo lo que tiene que ver con políticas,
planes, programas y proyectos que manejan la salud animal y la salud
pública. En este aspecto se tiene problemas sobre todo a escala
gubernamental, donde aún las políticas se emiten de forma
centralizada, aunque hay que reconocer los esfuerzos realizados
últimamente por acercarse al trabajo de los profesionales de campo y
permitir su participación por lo menos en la programación de las
actividades a desarrollar. Es a nivel micro o práctico, donde se
negocian, apropian, impugnan o agreden, las políticas, planes,
programas y proyectos relacionados con la medicina veterinaria,
(macro: políticas, meso: planes y programas y micro: práctica
cotidiana). El papel de las ciencias sociales, con sus métodos
cualitativos, en estas negociaciones o apropiaciones es fundamental,
pues se convierta en herramienta de primera mano para el Médico
Veterinario.
-
Profilaxis veterinaria,
permite tener un acercamiento al conocimiento de prácticas
tradicionales empleadas para alejar enfermedades y plagas, medidas
de limpieza, desinfección y alojamiento ancestrales, rituales
mágico-religiosos y herramientas utilizadas.
-
Programas de extensión
a la comunidad,
es donde la mayoría de profesiones que pertenecen a las llamadas
ciencias naturales presentan problemas, pues todas ellas preparan
excelentes profesionales pero difíciles seres sociales, ya que
proporcionan todo un cuerpo teórico que le permite al estudiante
resolver en un ambiente ideal, problemas hipotéticos, que responden
a condiciones “ideales” de manejo. Cuando estos profesionales se
enfrentan a la vida real en su trabajo, supuestamente con unas
herramientas infalibles, se ven avocados a dar solución a problemas
que nunca imaginó tener que resolver. Los animales tienen dueños,
los dueños son seres humanos, con sus creencias y costumbres y son
los primeros a los que se tienen que enfrentar ( en el buen sentido
del término) para poder acceder al animal. Toda información sobre
nuestros posibles pacientes es mediada por un ser humano, es él
quien nos da los signos y síntomas, es él quien administra el
medicamento o no, el que establece o no las prácticas de manejo. El
conocimiento del tipo de comunidad con la que se trabaja
(abierta, cerrada o en transición), sus formas de comunicación (
oral, iconográfica, tipográfica, electrónica) permite que se
establezcan unas metodologías de aproximación adecuadas,
metodologías individuales o grupales, visuales, audiovisuales o
prácticas.
-
Conocimiento de mitos,
leyendas, creencias
que se tejen alrededor de la relación hombre-animal. Animales
sagrados, supersticiones, rituales, etc.
-
Tipos de relación
hombre-animal,
es otro campo muy diverso y rico en posibilidades de estudio, si se
tienen en cuenta los métodos aplicados por las ciencias sociales.
Hace referencia al bienestar animal, al estudio de su comportamiento
para lograr un manejo etológico, al medio ambiente y su conservación
y sobre todo a la bioética. Las relaciones que establecen los seres
humanos con los animales no sólo deben ser cuantificadas sino
cualificadas, es decir explicadas desde lo humano del hombre. No
podemos ignorar el efecto de la relación que establece el ser humano
en la salud animal.
Mencionar a profundidad cada campo de acción, no es
prioritario en este texto, pero sí lo es reconocer que en Colombia es
poco lo que se ha hecho con relación a cada uno de los ítems antes
mencionados, exceptuando como se dijo anteriormente la herbolaria y
algo en programas de extensión rural.
¿En qué ámbitos trabaja la
Etnoveterinaria?
En el sector rural permite trabajar en la
finca, la vereda, el municipio, la región y departamento. Entonces al
nivel rural podemos hablar de la importancia que tiene la
Etnoveterinaria para articular la finca con una vereda, la vereda con
un municipio, el municipio con una región y esta a su vez con el
departamento, llegando al nivel nacional e internacional. Y observar
como una finca tiene que ver con las políticas globales y no como las
políticas globales se le imponen a una finca. Es así como se logra la
estructuración de un proceso productivo agropecuario.
En lo referente al sector urbano, podemos
referirnos a la cuadra, el barrio, la localidad y el municipio. La
Etnoveterinaria facilitaría la apropiación de medidas preventivas, la
presentación de leyes adecuadas frente a problemáticas locales, el
manejo etológico teniendo en cuenta lo cultural, etc.
¿Pero qué es lo que los métodos cualitativos permiten
reconocer a la
Medicina Veterinaria en una comunidad
local?
Es lo
que se podría llamar “identidad cultural”, compuesta por tres
aspectos principales: identidad socio-cultural, identidad geográfica e
identidad económica o productiva. La determinan las siguientes
características:
·
La estructura; identificando las instituciones sociales,
religiosas, políticas y culturales que la sustentan.
·
Los roles o papel de los individuos dentro y fuera de
estas instituciones
·
Sistemas de información y comunicación utilizados;
chisme, corrillo, tertulias y los espacios donde esta comunicación se
da; la tienda, el parque, la salida de la iglesia, reuniones de té
canasta, etc.
·
Sistemas de trabajo predominantes; individual, colectivo
o comunitario.
·
Formas de distribución del tiempo; tiempo dedicado a
cada actividad, especialmente las relacionadas con los animales.
·
El tipo de relaciones que establecen con su entorno y
sobre todo con los animales; una relación competitiva o predatoria,
donde la información que posee de las necesidades básicas de los
animales es mínima porque no le haya uso y tiende a la agresividad o
destrucción de los mismos; una relación de tipo indiferente donde
considera que en nada lo afecta el medio ambiente y por lo tanto poco
o nada le interesa averiguar sobre los animales – su conducta,
enfermedades y necesidades básicas -; o una relación de tipo
cooperativo donde considera que el animal y el entorno son parte
fundamental de un todo que debe conocer y observar para no transgredir
las leyes que lo rigen. urbano más campo de trabajo.
·
Interacciones que se dan en la comunidad y con otras
comunidades, situaciones de conflictos, de desplazamiento, de
catástrofes naturales.
Los
médicos veterinarios del sector urbano tienen en los campos de
investigación el paradigma positivista como dominante y consideran los
métodos cualitativos y participativos de investigación social como
empíricos o anticientíficos, conducentes a falta de objetividad,
validez y confiabilidad, pues no siguen un esquema rígido y
estructurado (modelo) que pueda replicarse en diferentes
situaciones.
Al igual
que en otras disciplinas en la Medicina Veterinaria el miedo a ser
considerado como tegua o anticientífico pesa mucho, aún más en el
sector académico donde no se destinan recursos para la investigación
en este campo.
Mucho se
ha escrito sobre el tema y existen muchos manuales, pero mientras no
se cambie el modelo de formación profesional en el ámbito
universitario, dándole la importancia que tienen las ciencias
sociales, continuarán graduándose profesionales médicos veterinarios
muy eficientes técnicamente pero alejados completamente de la realidad
social y cultural del país, que no cuentan con las herramientas
necesarias para ser verdaderos agentes de cambio.
Experiencias Pedagógicas en Colombia
Aunque no
dentro del marco disciplinar, ya desde el inicio de los noventas
algunos médicos veterinarios colombianos empezamos a trabajar en
aspectos etnoveterinarios tanto a nivel rural como urbano.
Desarrollo que se fue dando a nivel laboral, trabajando con las
comunidades campesinas en varios sectores del país (especialmente en
Boyacá) y en el consultorio veterinario en la ciudad de Bogotá con los
usuarios del servicio.
A nivel
pedagógico consistió principalmente en la implementación de diferentes
cátedras universitarias en la Facultad de Medicina Veterinaria y
Zootecnia en la Fundación Universitaria San Martín en Bogotá desde
1996. Al inicio se logra innovar curricularmente con una cátedra para
segundo semestre de Etnoveterinaria; en 1998 la cátedra de
Culturas Médicas Tradicionales y Terapias Alternativas para sexto
semestre; finalizando con la introducción de Comunicación Social
Comunitaria para primer semestre a partir del 2001.
Paralelamente y a través de los estudiantes de estas asignaturas se
han venido desarrollando encuestas, entrevistas, investigación acción
participativa, recuperación colectiva de la historia e historias de
vida, entre otras muchas metodologías de investigación; además de la
recolección de datos y la recuperación de conocimientos locales,
regionales y nacionales.
Creemos
que la construcción de un nuevo paradigma al interior de nuestra
profesión es posible; si logramos comprender y aceptar el
compromiso social de nuestro quehacer y si promovemos el ejercicio
de una medicina de la interacción hombre – animal – ambiente.
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