ETOLOGIA
DEL BOVINO
Aspectos
etnoveterinarios y de bienestar animal por
Néstor Alberto Calderón Maldonado
Médico Veterinario – Universidad de La Salle
Diplomado en Medicina, Cirugía y Zootecnia – UNAM
Especialista en Bioética – Universidad El Bosque
Especialista en Homeopatía Veterinaria – FICH (Colombia) AMHA
(Argentina)
Asesor
Veterinario de la World Society for the Protection of Animals (WSPA)
Docente de Etología, Bioética y Bienestar Animal – U. La Salle - U.
San Martín
Rosa E. Pérez Peña
Médica Veterinaria - Universidad Nacional de Colombia
Especialista en Medicina Veterinaria Homeopática FICH “Luis G. Páez”
Diplomada en Métodos Cualitativos y Participativos de Investigación
Social UNAD
Estudios en Comunicación Social Comunitaria UNAD
Docente Universitaria de Etnoveterinaria y Comunicación Social
Comunitaria FUSM-Bogotá.
Directora de la Fundación Etnoveterinaria de Colombia ETNOVETCO
Enero de 2004 / Bogotá
- Colombia
A raíz del evento “El Toro y su
impacto en la Ganadería” realizado por ASOCEBU en septiembre de
2003 en la Universidad de la Salle de Bogotá como parte del Segundo
Ciclo de Actualización para Ganaderos Empresarios, los asistentes,
conferencistas y ganaderos, tuvimos la oportunidad de compartir
experiencias sobre el comportamiento y manejo de los Bovinos.
Como conferencista de este evento fui
invitado a escribir un artículo para la Revista de la Asociación sobre
el comportamiento del Bovino. En esta propuesta se expone el papel de
la etología en la ganadería, su relación con el bienestar de los
animales, su relación con la seguridad de las personas que los
manejan, teniendo en cuenta las rutinas, costumbres, realidades y
posibilidades de nuestro medio colombiano; además se ofrecen elementos
teóricos que apoyan las habilidades de observación,
identificación e interpretación de las pautas de conducta de los
bovinos.
Como punto de partida situaremos a la
etología dentro de las ciencias del comportamiento animal junto
a la psicología animal, la sociobiología y la psicología comparada.
En general estas comparten algunos objetivos, como por ejemplo:
estudiar, explicar y modificar la conducta animal. En este sentido
una posible definición para la etología sería:
ciencia que se encarga del estudio biológico de la
conducta animal, teniendo en cuenta aspectos evolutivos, fisiológicos,
ecológicos y comparativos.
Las dudas surgidas pusieron en
evidencia el interés, la necesidad y el deseo de discutir y
reflexionar en estos temas, de conocer más al bovino y explorar
alternativas de manejo que promuevan el bienestar animal, en beneficio
tanto de los animales como de los productores.
Algunas de las inquietudes y preguntas
fueron: ¿Qué es la conducta animal?, Cuáles son los factores que
producen la conducta?, son diferentes en el bovino?, para qué sirve
estudiar y conocer la conducta animal?, cómo estudiar la conducta de
los bovinos?, es la conducta de los bovinos inteligente?, piensan y
sienten los bovinos?, pueden aprender?, para qué sirven los datos o la
información obtenida de la observación de los animales?, permite
mejorar el manejo? ¿Que relación existe entre la etología y el
bienestar animal?
Iniciaremos con definir qué es la
conducta: es todo cuanto hace un organismo; es una actividad en
interacción con su medio ambiente, con los eventos del entorno; con
las relaciones que se pueden establecer entre el animal y las otras
especies, con los de su propia especie y también consigo mismo; la
conducta es continua, lo que indica que tanto la movilidad como
la quietud
son formas de actuar.
Pero además la conducta es el resultado
de factores heredados (los genes, la raza), de factores
adquiridos (el aprendizaje, la crianza, las experiencias vividas
por el animal a lo largo de su vida) y factores ambientales (su
hábitat, el potrero, el corral, el manejo realizado de acuerdo a la
cultura de la zona, las instalaciones, los implementos que se
utilizan).
Se puede decir que la conducta es un
fenotipo, es decir, una característica de orden biológico
“observable” que se puede evaluar dando un indicio de la forma como un
animal en particular se comporta solo y en sociedad. Estos parámetros
evaluables reciben el nombre de propiedades de la conducta. Es
en este sentido que la observación de la conducta del
animal es importante, porque nos conduce a caracterizar el
comportamiento específico de un animal.
Algunas de las propiedades de la
conducta que se puede observar incluso en el potrero son:
·
frecuencia
Observe y apunte el número de veces que el animal ejecute el
comportamiento a observar en un tiempo determinado. Por ejemplo
cuantas veces se limpia las fosas nasales con la lengua en una hora,
número de veces que mastica el bolo alimenticio en un día, número de
veces que da vuelta en el establo o corral en una hora, número de
veces que mueve la cola para espantar las moscas en una hora, número
de veces que lame al ternero al día
·
duración
Mida el tiempo que gasta el animal ejecutando el comportamiento
observado. Por ejemplo: tiempo utilizado para realizar la rumia o el
pastoreo, tiempo utilizado para seleccionar el área de pastoreo,
tiempo utilizado comiendo, tiempo utilizado caminando, tiempo
utilizado por el ternero amamantando.
·
latencia.
Esta asociada al inicio de un comportamiento. Observe cuanto tiempo
trascurre entre un estímulo y su respectiva respuesta. Por ejemplo: El
espacio de tiempo trascurrido entre el llamado a un animal y su
atención para responder. Espacio de tiempo trascurrido entre que
escucha el bramido de un animal y emite una respuesta.
·
alternancia:
En la medida en que los animales tengan espacios para
poder elegir que actividad realizar, el nivel de bienestar aumenta.
Para ello observe atentamente las rutinas de sus animales
caracterizando lo que más les gusta hacer e identifique cuales
comportamientos alterna entre sí.
·
topografía
Es la forma particular en que responde un animal incluyendo las
cualidades de la ejecución del comportamiento como si es
rápida–lenta, fuerte-débil, breve-prolongada, ordenada-desordenada,
etc.
·
pausa
Es el espacio de tiempo en que el animal dentro de un comportamiento
suspende la ejecución del mismo y deja de responder por un lapso de
tiempo. Por ejemplo: Durante la rumia entre bolo y bolo masticado el
animal hace una pausa.
·
Retroalimentación
Observe que comportamientos de los animales generan actitudes calmadas
y sosegadas en otros animales y en los vaqueros, y que comportamientos
desencadenan respuestas de alarma o agresivas en otros animales o en
los vaqueros. Qué consecuencias trae para el animal tener esta
conducta.
Si va a realizar una práctica de
observación con sus animales se recomienda:
-
Primero
decidir donde observar el animal, nos referimos al ambiente. Hay
ambientes naturales, naturales simulados y artificiales. En este
caso el ambiente natural sería el potrero, el establo, la sala de
ordeño; natural simulado, la feria ganadera o las instalaciones del
matadero; uno artificial sería el camión de trasporte.
-
Luego
decidir a quien voy a observar. Puede ser el hato, un grupo animales
ò un animal.
-
Una
cosa muy importante es tener claro desde el inicio el para qué vamos
a observar. Debe llevar un objetivo específico, que puede ser la
comprensión de un problema o la modificación de una conducta
problemática o simplemente conocer más al bovino.
-
Después
definir qué voy a observar. Tengo que precisar que pauta de
comportamiento estudiaré en cada observación hasta obtener toda la
información sobre un comportamiento determinado. Por ejemplo la
conducta alimentaria tiene varias pautas de comportamiento como son
la búsqueda, la selección y la ingestión del alimento. Se debe
observar cada una de ellas por separado.
Para realizar una adecuada
observación etológica de los bovinos de la finca y
caracterizar su comportamiento, que puede ser individual o del lote,
se debe llevar registros escritos, sonoros, fotográficos o en video de
su conducta. Estos registros se pueden hacer de forma continua o
interrumpida; además existen condiciones que se deben tener en cuenta,
como el momento en que se hace, la forma en que se hace y quien lo
hace. Se puede observar el animal directamente o los indicios dejados
por la presencia del animal.
¿Que hacer con estos datos? Niko
Timbergen (estudioso de la conducta animal) respondía:
“el obtener toda esta información nos permite describir el repertorio
de conductas características de la especie; y para cada uno de los
comportamientos descritos, explicar el control, la ontogenia, el valor
adaptativo y la evolución”.
En otras palabras estos datos nos
permiten conocer como los bovinos, del lote o individualmente, se
comportan en el potrero, en la monta, durante el ordeño, cuando se
llevan al corral, en el trasporte, cuando están solos y cuando están
en manada y entender a través del estudio de estas rutinas diarias el
por qué de ese comportamiento para mejorarlo en caso de que sea
necesario. Además identificar que costumbres o rutinas de manejo
podrían estar interfiriendo con el comportamiento y el bienestar.
¿Por qué entonces es importante
observar el comportamiento de los bovinos? Existen diversas
respuestas, empezando por la de “simplemente por que me gusta” o
“porque soy biófilo” (Biofilia: amor por los seres vivos
y por los demás componentes de la naturaleza); por el amor a los
bovinos y el deseo de ayudarlos; por el deseo de trabajar con ellos de
manera correcta, respetándolos y evitando su maltrato durante los
procesos de producción; incluso por el interés en la producción
exclusivamente, disminuyendo los índices de estrés, la presentación de
enfermedades y la aplicación de muchos medicamentos.
De esta manera estaríamos promoviendo e
impulsando la adopción de estrategias agropecuarias que reconozcan e
implementen el bienestar animal como eje de la sanidad y la
productividad, en beneficio de una ganadería sostenible y
sustentable.
Cuando hablamos de bienestar animal
hacemos referencia a un estado de salud, física y mental, completo;
así como al desarrollo de una capacidad de enfrentar el medio y de
establecer interacciones armoniosas con él, que permiten al animal
manifestar todo su potencial genético y productivo. Todo esto incluye
unas instalaciones que respondan a las necesidades de su especie; una
nutrición que no sólo llene los requisitos nutricionales sino
comportamentales; un trato y cuidados responsables o manejo racional;
la prevención de enfermedades (físicas y mentales) y cuando sea
necesario un sacrificio humanitario.
La invitación estaría dirigida a
investigar sobre el tema, a poner en práctica los conocimientos
adquiridos en ella, porque los estudios han mostrado que prácticas
sencillas de buen manejo bovino pueden mejorar mucho la producción y
la relación con los animales en beneficio mutuo
Néstor Calderón Maldonado:
nestorcalderonvet
cable.net.co
Rosa Pérez
Peña:
etnovetco
yahoo.com