El estar
vivos además de ser un privilegio, nos ofrece un sin fin de
oportunidades para establecer relaciones: con nuestro entorno, con
los demás y con nosotros mismos. Y en términos generales podríamos
afirmar que cualquier relación puede ofrecernos cosas buenas,
regulares y malas; puede hacernos crecer como seres humanos o en
ocasiones convertirse en un verdadero problema.
Sin embargo
lo que algunos investigadores afirman y lo que todos habremos
comprobado en algún momento de la vida, es el valor del vínculo
que se construye a través de estas relaciones y los sentimientos que
despiertan en nosotros cuando el vínculo es profundo y duradero.
Sentimientos
como el amor, la amistad, el compañerismo, el afecto, el respeto
dan sentido o significado a nuestras relaciones humanas; la
pregunta lógica sería acerca del sentido de las relaciones con otras
formas de vida, de la relación con los animales? Una posible
respuesta la podríamos encontrar en las investigaciones, estudios y
reflexión que sobre la relación con los animales podamos hacer, de
la experiencia de compartir la vida con ellos, de las ventajas y
riesgos que nos ofrece, así como de nuestros deberes y sus derechos.
Nuestros
animales domésticos.
La relación
con los animales es tan antigua como el hombre mismo, pero tal y
como la conocemos ahora, es un poco más reciente; hablamos de 10 a
15 mil años cuando el hombre modificó su estilo de vida e incorporó
la domesticación de plantas y animales para su sustento y compañía.
Entre estas especies tenemos a los carnívoros domésticos el perro (Canis
familiaris) y el gato (Felis catus), quienes han estado
más cerca del hombre acompañándolo en sus actividades como en su
sitio de vivienda y descanso.
Según el
naturalista E. O. Wilson (1984) nuestro interés por los animales y
por otros componentes del medio natural, podría tener unas raíces
evolutivas muy profundas y firmemente establecidas. Esta Biofilia
o amor por los animales expresa un respeto por la vida en cualquiera
de sus formas y nos permite crear espacios de reflexión, discusión y
trabajo en una dimensión ético-filosófica de tolerancia hacia las
diferentes formas de relación que se puede dar entre el
hombre y los animales; pero a la vez condiciona y limita respecto de
su uso y trato.
En el caso de
los perros y las gatos los usos y valoración que hemos dado a
nuestra relación, ha pasado por diferentes momentos que van desde la
divinización hasta la satanización, se ha visto al animal como
deidad (bastet, anubis, etc), como objeto de belleza (exposiciones
caninas y felinas); de consumo (carne y pieles); de valor comercial
(venta de cachorros y gatitos en vitrinas); de placer sexual
(zoofilia y pornografía); de estatus social (ejemplares de pura
raza); de fuerza laboral (perros policía), como agente causante de
enfermedad (la rabia y otras zoonosis), como ser indeseable (paria y
vagabundo), como miembro de la familia (mascota) y como un
coterapeuta (terapia asistida por animales). Todas estas
valoraciones han generado distintas formas de relacionarnos con los
perros y los gatos, facilitando la obtención de beneficios o
predisponiendo a riesgos y problemas de convivencia.
Es por esta
razón que nos centraremos en una visión de la relación hombre -
animal que potencie las ventajas y disminuya los riesgos, una
relación que se base en la TENENCIA RESPONSABLE de estos animales,
una relación que implique el conocernos y entendernos mejor. Costa
Rica ha sido pionera en América Latina en el estudio de esta
relación, en entender como nuestras actitudes hacia los animales
sean silvestres o domésticos influye en su tenencia y en su
bienestar.
Los
riesgos.-
Debido al
vínculo que logramos establecer con nuestras mascotas será
fundamental prevenir o disminuir los riesgos sanitarios (zoonosis .-
enfermedades transmisibles que compartimos) especialmente mediante
los cuidados veterinarios (desparasitación y
vacunación), la alimentación y vivienda adecuados, el aseo frecuente
y el ejercicio periódico.
Además, desde
la elección de nuestra mascota, evitando compras o adopciones
compulsivas, realizando una socialización y educación apropiadas a
nuestra mascota se prevendrán problemas de comportamiento o
conductas indeseables como la agresividad hacia las personas.
La
SOCIALIZACIÓN empieza desde las tres primeras semanas de vida en los
perros y la segunda en los gatos; durante este período los estímulos
y experiencias que el animal tenga serán muy importantes en su
desarrollo (deberán interactuar con sus hermanos y madre hasta la
octava semana y luego con los miembros de la familia así como con
otras especies).
En el caso de
los perros si logramos jerarquizarlos (que ocupen su lugar en la
manada y reconozcan el liderazgo de las personas), si modulamos sus
autocontroles (controlar sus reacciones, sus esfínteres – para que
aprendan donde y a que horas orinar o defecar-, si controlamos la
intensidad y fuerza de su mordida evitaremos que dañe la ropa o nos
lastime), finalmente iniciar un desapego (que logre separase de
nosotros sin sufrir de ansiedad o angustia por nuestra ausencia) a
partir del tercer mes, evitaremos futuros problemas de conducta
logrando que sean animales menos agresivos y más sociables.
Las
ventajas.-
Partiremos de
aceptar que la relación con nuestras mascotas nunca reemplazará las
relaciones interpersonales, que la relación con nuestros animales de
compañía es diferente y complementaria a las relaciones humanas.
En ese
sentido se ha logrado demostrar que nuestros animales ofrecen un
apoyo afectivo (compañía, conversar), físico (caminar, correr,
cepillar, bañarlos, acariciarlos), social (facilitar interacciones,
aglomerar o agrupar en torno a ellos, seguridad) y espiritual
(respeto por la vida, enfrentar la muerte y la perdida cuando
fallecen). Son muchas las investigaciones y entidades que se
encargan de investigar este vínculo hombre – animal, de igual manera
se han publicado artículos, libros y revistas que demuestran
científicamente todas estas ventajas.
La
responsabilidad (nuestros deberes y sus derechos) .- Al reconocer
que estas mascotas son seres vivos y sensibles adquirimos un
compromiso moral hacia su cuidado y bienestar. De la misma manera
adquirimos el compromiso de promocionar y divulgar la TENENCIA
RESPONSABLE DE LAS MASCOTAS que busca evitar el abandono de los
animales (que agrava el problemas de la sobrepoblación de animales
callejeros), evitar el maltrato y la crueldad hacia los animales,
así como el sufrimiento innecesario.
Este
compromiso es de todos y lo lograremos con hábitos muy sencillos:
visita regular a nuestro médico veterinario, recogiendo los
excrementos de nuestras mascotas evitando que queden en la vía
pública, identificando a nuestro animal, sacándolo siempre con
traílla o collar y empezando su socialización tempranamente para
complementarla con una adecuada educación.
Finalmente es
nuestra responsabilidad conocer nuestras leyes, en este sentido
igualmente Costa Rica ha sido pionera en el desarrollo e
implementación de leyes que protegen el medio ambiente y los
animales, de la misma manera fue de los primeros países en emitir
una ley de bienestar animal. Este desarrollo legal, ético y moral de
la legislación Costarricense nos convoca a todos a una mejor
relación con la vida, con la naturaleza y con los animales, nos
compromete a
UNA TENENCIA RESPONSABLE DE LOS ANIMALES.